Lamentan que ni Guatemala ni España hayan juzgado a militar fallecido

GUATEMALA (AFP) – Organizaciones de derechos humanos lamentaron este lunes que ni la justicia de Guatemala ni la de España hayan logrado sentar en el banquillo de los acusados al recientemente fallecido ex militar Germán Chupina Barahona, acusado de delitos de genocidio cometidos durante la guerra civil que azotó al país de 1960 a 1996.

“Es lamentable que una persona que tenía tantas deudas con la ley no haya pagado por las mismas. No tuvo justicia en el mundo, pero será Dios quien le pida cuentas por los hechos cometidos contra sus semejantes”, afirmó el director de la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA), Nery Rodenas.

El militar, de 84 años, dejó de existir el domingo pasado en su residencia, ubicada en el poblado de Boca del Monte, unos 18 km al sureste de la capital, y sus restos fueron velados en una capilla de la capital y sepultados este lunes en un cementerio privado.

“Lo sentimos mucho por los sobrevivientes y familiares de las víctimas del conflicto armado, quienes no pudieron ver a esta persona tras las rejas”, subrayó Rodenas.

Carmen Aída Ibarra, analista de la Fundación Myrna Mack, señaló que este es el segundo de los acusados ante la justicia española por delitos de genocidio que muere sin enfrentar un juicio por los cargos imputados; el primero fue el ex presidente Romeo Lucas, quien falleció en Venezuela en abril de 2006.

“Es una constante en Latinoamérica que muchos de los violadores de los derechos humanos fallecen primero por causas naturales o enfermedades, pues logran evadir exitosamente la justicia”, aseguró Ibarra, quien recordó los casos del general chileno Augusto Pinochet y de varios militares argentinos.

Chupina y Lucas figuraban, junto a los ex jefes de Estado Efraín Ríos Montt y Óscar Mejía, a los generales Ã?ngel Aníbal Guevara y Benedicto Lucas, y a los civiles Pedro García Arredondo y Donaldo Ã?lvarez Ruiz, en un proceso por genocidio que sigue la Audiencia Nacional de España (ANE).

La denuncia en España fue interpuesta en 1999 por la premio Nobel de la Paz 1992, la líder indígena Rigoberta Menchú, por considerar que en su país se había denegado justicia a las víctimas de los regímenes militares.

El director de la Fundación Menchú, Eduardo de León, lamentó también que el deceso de Chupina haya ocurrido sin que la justicia guatemalteca se haya dado la oportunidad de juzgarlo.

“El juicio era necesario, no sólo para reivindicar al Estado de complicidad con los delitos de lesa humanidad, sino para que los acusados tuvieran la oportunidad de demostrar la inocencia que pregonan”, sentenció.

No obstante, en 2006 un juzagado ordenó la captura de Chupina, quien argumentó quebrantos de salud y se internó en un sanatorio, donde permaneció varios meses hasta que otro juzgado declaró sin lugar la decisión anterior y retornó a su residencia.

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