Morales mantiene liderazgo sindical como máximo dirigente cocalero

LA PAZ (AFP) – El presidente de Bolivia, el socialista Evo Morales, se aprestaba este lunes a reafirmar su liderazgo sindical de una década como máximo dirigente de los cultivadores de coca, en medio de críticas de la oposición que lo acusa de dualidad de funciones.

La decisión de los cocaleros reunidos en un congreso nacional en Cochabamba, bastión político de Morales, será unánime como un respaldo a la gestión gubernamental del primer presidente indígena en la historia de este país andino-amazónico, anticipó a la AFP la dirigente del sector Leonilda Zurita.

“No tenemos ninguna duda, por consenso desde las bases ya nos han recomendado que sí o sí debe ratificarse a Evo Morales como presidente de las seis federaciones del trópico cochabambino”, sentenció por su parte el dirigente Asterio Romero.

Morales se perfiló a la primera magistratura de este país desde esa zona del trópico boliviano donde en 1983 fue nombrado inicialmente secretario de Deportes de un pequeño sindicato del Chapare.

Dos años más tarde fue designado secretario general del mismo sindicato, de donde en 1996 se catapultó al máximo cargo de la seis Federaciones de Cocaleros del Trópico.

En 1997 fue elegido diputado nacional y el 22 de enero de 2006 presidente de Bolivia tras una histórica elección en la que logró el 53,7% de los votos, una votación inédita en el último medio siglo.

Morales inauguró el congreso el viernes con un encendido discurso en el que dijo que los campesinos y sobre todo los cocaleros son ahora la mayor fuerza sindical y base de las transformaciones sociales que impulsa su gobierno de corte estatista.

Cocaleros, obreros, campesinos y movimientos populares son la base social de su partido el Movimiento Al Socialismo (MAS).

Su ratificación como líder máximo de los cocaleros se produce en un momento de alta tensión política que tiene enfrentado al presidente izquierdista con líderes de seis de los nueve departamentos bolivianos, en torno a temas como la nueva Constitución, los estatutos autonómicos y un recorte de ingresos regionales que mantiene en vilo al país.

Para algunos opositores, como el senador conservador Luis Vásquez Villamor se trata de una dualidad de funciones pues a su juicio Morales no puede ser juez y parte en los conflictos sociales que tienen como principales protagonistas a estos sectores.

El Congreso cocalero aprobó un respaldo absoluto a Morales que podría trasuntarse en una serie de movilizaciones desde Cochabamba hasta la ciudad de La Paz, con el objetivo de buscar la unidad nacional y evitar la división del país, según el dirigente Romero.

Morales debe enfrentar en lo inmediato una dura batalla por imponer una nueva Constitución de corte estatista aprobada a rajatabla a fines del año pasado en ausencia de la oposición y que pretende someter a un referendo.

Asimismo, el mandatario resiste unos estatutos autonómicos que cuatro regiones de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija quieren imponer vía referendo -calificado por el gobierno de ilegal- en un afán de restarle poder a Morales y que éste considera escisionistas.

Según algunos medios, Morales llamó el fin de semana a sus adherentes a resistir con las armas a las corrientes autonomistas, pero fue el mismo mandatario que negó la versión y, al contrario, propuso las urnas del referendo popular para zanjar la pugna política que ha arrastrado a la crisis a Bolivia.

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