Propietarios denuncian malas condiciones en condominios

Algo estuvo mal en las unidades que compraron nueve familias en dos pequeños edificios en Washington, pese a su alegría del sueño de la casa propia y la disposición como garante del Centro de Recursos para Centroamericanos (CARECEN).

A esa conclusión apuntan testimonios de Rogelia San Juan, Itatí Hernández y Oscar Chávez, algunos de los propietarios de los condominios en los edificios 1460 y 1464 en la Columbia Road, al noroeste de Washington.

Esos testimonios los corrobora el director ejecutivo de Carecen, Saúl Solórzano, así como el presidente de la asociación de los ocupantes de los condominios, Luis Morales, y otras personas relacionadas con el caso.

“No habían transcurrido tres meses de estar en mi apartamento cuando noté que la lavadora y la secadora se salían de sus bases”, apuntó San Juan.

Agregó que los pisos estaban desnivelados y que no se podía reparar el sistema de aire acondicionado y calefacción porque el espacio es muy reducido

Para impedir que pase el frío, San Juan tiene que colocar toallas —o cualquier pieza de tela— en las hendiduras de las ventanas.

Otro de los casos es el de Itatí Hernández, quien alega que los marcos de las ventanas de su unidad son más pequeños que los vidrios y que pese a sus quejas todo sigue igual.

“Hemos andado de oficina en oficina y nadie nos informa ni nos ayudan en nada; eso no es justo”, remarcó Hernández, quien para instalar otras ventanas necesita unos 10 mil dólares.

Al igual que San Juan también Hernández cubre con plástico transparente las ventanas de su apartamento en el 1464 y en el invierno se asegura de tener un tubo sellador para que no se filtre el frío. También en su apartamento el piso se hunde.

Carecen posee un amplio espacio para sus oficinas en la primera planta y el sótano del edificio 1460 y sirvió como garante para que las familias calificaran y compraran los edificios a precios por debajo del mercado.

“Siempre hemos querido dialogar con Carecen pero solo se comunican con nosotros por medio de cartas”, dijo Chávez, durante una reciente reunión anual de la asociación del condominio donde estuvieron dos representantes de Housing Counseling Services.

Solórzano explicó que ambas partes cuentan con abogados y que su responsabilidad es “no meterme en las discusiones que lamentablemente se dan”, dijo.

Solórzano explicó que recibió una lista de unidades deterioradas y que el papel de su oficina era comunicar las deficiencias al contratista general que hizo la reconstrucción.

Sin embargo, el contratista reparó algunos desperfectos pero otros no pasaron la inspección.

“Obviamente estamos apoyando al residente y hemos tenido un caso legal en contra del contratista para resolver ese problema. Carecen misma tuvo que ordenar varias reparaciones aunque ya había vencido el plazo de dos años de garantía en noviembre de 2007”, aclaró Solórzano.

Aunque Carecen es un miembro más del condominio, por procedimientos legales y porque los otros miembros del condominio no conseguían los préstamos como asociación, esa oficina aceptó servir como garante de todos.

“Tomamos más responsabilidades de las que normalmente hubiéramos tenido y que nos han traído todo este tipo de situaciones con las que tenemos que lidiar”, apuntó Solórzano.

Las unidades tuvieron un costo de 100 mil dólares menos del precio de mercado, ya que con todo y estacionamiento su precio fue de 250 mil dólares,

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