Huelga afecta mayor atracción turística de Perú

LIMA (AFP) – Las visitas a Macchu Picchu, la joya de la corona del turismo en Perú, son afectadas por una huelga de 48 horas en Cusco en demanda de la derogatoria de una ley de inversión privada en turismo, que la población considera como un atentado al patrimonio arqueológico.

La actividad en el aeropuerto de Cusco también está perturbada: sólo 6 de 14 vuelos previstos arribaron como consecuencia de un cierre temporal dispuesto por las autoridades de aeronaútica, ante el riesgo de que manifestantes ocuparan la pista de aterrizaje.

En Cusco (700.000 habitantes), la antigua capital del imperio inca, hubo un paro que afectó más del 80% del comercio, además de paralizar el servicio de transporte público, según reportes de la policía.

El primer ministro Jorge del Castillo se preguntó si la protesta estaría financiada desde el extranjero, dejando entrever que Venezuela sería la mano que facilita el dinero.

“¿Quién financia este paro? ¿Quién financia a las Casas del ALBA'”, al referirse a oficinas de solidaridad creadas por peruanos para publicitar las iniciativas de la Alternativa Bolivariana para las Américas, que impulsa Caracas.

La protesta se cumple mayoritariamente con el bloqueo de caminos de ingreso y salida de Cusco hacia los departamentos de Arequipa y Puno, éste último fronterizo con Bolivia, según la policía y autoridades regionales.

La empresa concesionaria de trenes a la mítica ciudadela inca (120 km al noreste de Cusco), la británica Perú Rail, se vio forzada a reprogramar los viajes por el cierre de la estación San Pedro en Cusco.

La obligada medida provocó que la compañía lleve a los turistas en ómnibus hasta Ollantaytambo (a 40 km del Cusco) y desde ahí en tren a Macchu Pichu. El acceso masivo a la ciudadela inca del siglo XV se realiza por vía férrea.

La Federación Departamental de Trabajadores de Cusco, organizadora de la protesta, respaldada por las autoridades municipales, exige al gobierno de Alan García derogar la ley de inversión turística, alegando que es una “afrenta al patrimonio arqueológico”.

“No a la privatización, no a las concesiones, por la defensa del patrimonio”, se leía en enormes banderolas cargadas por manifestantes durante una marcha pacífica en Cusco.

Efraín Yepes, coordinador de la Federación, denunció “la desatención del gobierno por no derogar la ley” y culpó al Congreso de la paralización, en declaraciones a la radio limeña RPP.

A su vez los regidores de la municipalidad del Cusco acordaron una ordenanza invitando a la población a izar la bandera del imperio inca (Tahuantinsuyo) a media asta en señal de luto.

El gobierno rechazó los reclamos y acusó a la población cusqueña de estar yendo al suicidio colectivo por afectar el turismo, principal fuente de ingresos de Cusco.

Una publicidad televisiva grabada por el gobierno mostró a una turista alemana quejándose de la huelga y del “horror en que vive Perú”, añadiendo que le pedirá a sus compatriotas “que no viajen al Perú”.

Los cusqueños no aceptan las concesiones porque temen que la inversión privada termine afectando el patrimonio arqueológico de la ciudad y alrededores con la presencia de restoranes o centros de comercio propuestos como fuente de ingresos para impulsar el turismo en la zona.

Cusco es una de las escasas ciudades del mundo que convoca turistas de todas partes, donde no se ven locales de ‘comida chatarra’ de cadenas extranjeras.

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