Benedicto XVI y el quinto dogma mariano

Por Andrea Tornielli

La semana pasada cinco cardenales escribieron una carta invitando, a los purpurados de todo el mundo, a unirse a ellos para enviar a Benedicto XVI una petición para que declare un quinto dogma mariano que "proclamaría la plena verdad cristiana sobre María".

La carta es firmada por los mismos purpurados que participaron en un simposio internacional sobre la redención mariana en Fátima en 2005, es decir Telesphore Toppo, arzobispo de Ranchi (India), Luis Aponte Martínez, arzobispo emérito de San Juan (Puerto Rico), Varkey Vithayathil, arzobispo mayor de Ernakulam-Angamaly (India), Ricardo Vidal, arzobispo de Cebú (Filipinas), Ernesto Corripio y Ahumada, arzobispo emérito de la Ciudad de México.

En su carta, piden al Papa proclamar a María "Madre espiritual de toda la humanidad, corredentora con Jesús Redentor, mediadora de todas las gracias con Jesús único mediador, abogada con Jesucristo en favor del género humano".

Este deseo ya fue presentado a Benedicto XVI por el cardenal Roppo en 2006. La novedad, ahora, es que los cinco cardenales piden ayuda de otros purpurados del colegio cardenalicio para que hagan llegar sus peticiones en este sentido desde la Iglesia en el mundo hacia la Santa Sede.

Como se sabe, los dogmas marianos son cuatro hasta hoy: Madre de Dios, Virgen perpetua, Inmaculada concepción y Asunción. La proclamación de los últimos dos fue reciente: en 1854 y en 1950.

Los cinco cardenales creen que "es el momento oportuno para una solemne definición o clarificación sobre la constante enseñanza de la Iglesia respecto a la Madre del Redentor y su cooperación única en la obra de la redención, así como su papel en la distribución de la gracia y en la intercesión por la familia humana".

Se dice, entonces, que María es cooperadora de una manera única en la redención, es "co-rendentora".

En la carta, los cinco explican que "la Iglesia católica distingue esencialmente entre el papel de Jesucristo, Redentor divino y humano del mundo, y la única pero secundaria y dependiente participación humana de la Madre de Cristo en la gran obra de la redención".

Es decir que el nuevo dogma no tendría que generar confusión poniendo al mismo nivel al Hijo de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, con su madre, una criatura totalmente humana. ¨Qué decisión tomará el Papa? En la carta se explica que "esta iniciativa pretende también iniciar un diálogo mundial en profundidad sobre el papel de María en la salvación para nuestra época".

Se sabe muy bien que la supuesta proclamación de este nuevo dogma representaría un problema en el ya muy problemático camino del diálogo ecuménico entres las diversas confesiones cristianas.

La historia más reciente del pontificado demostró también que el Papa Ratzinger no tiene problema en clarificar la doctrina de la Iglesia frente a las otras comunidades, como pasó por ejemplo en julio de 2007 con la declaración de la Congregación para la doctrina de la fe sobre el echo de si la verdadera Iglesia de Jesucristo "subsiste" en la Iglesia católica.

En este caso, y también si Benedicto venera de una manera especial a María, es muy difícil que se vaya a intentar el trabajo para la proclamación de un nuevo dogma en breve tiempo.

No es en su estilo, y Ratzinger fue testigo de la experiencia de cómo, al final de los años cuarenta, sus profesores de teología vivieron el trabajo para el dogma de la Asunción. En todo caso, proclamar un nuevo dogma implica una consulta mundial del episcopado, cuya opinión debe ser tomada con oportunidad en consideración. Hasta ahora, entonces, el nuevo dogma está muy, muy lejos. (Notimex) (El autor es periodista italiano y vaticanista)

– NOTIMEX

You must be logged in to post a comment Login