Denuncia abusos de autoridades migratorias

Por Juan Carlos Villarruel

Tras 23 años de trabajar en Estados Unidos y 12 de buscar la residencia legal, a Mario Silva lo detuvieron en Virginia y lo deportaron desde Atlanta con un trato que describió "como en campo de concentración de la Segunda Guerra Mundial".

Mientras esperaba desde este lado de la frontera a que se descuidaran los agentes de la Patrulla Fronteriza de la Unión Americana en un punto conocido como "Canal Lincoln", el migrante fue encontrado por el Grupo Beta y contó su historia.

Relató que cuando terminó la carrera de agrónomo en esta ciudad, se dio cuenta que sólo podría trabajar como tal si compraba una plaza y como no tenía dinero decidió irse a Estados Unidos, donde consiguió empleo y terminó convertido en contratista.

Sin embargo, a principios de enero fue detenido mientras manejaba por las calles del condado de Charlotte, Virginia, y al no tener licencia, fue enviado a un centro de detención en Atlanta, Georgia, donde lo mantuvieron un mes detenido, según él sin comunicación con su familia o el consulado.

Luego lo deportaron por Ciudad Juárez hace unos días y desde entonces intenta cruzar la línea por ese punto, pues aseguró que es más fácil.

Aunque los elementos del Grupo Beta le advirtieron el grave peligro que corre su vida al tratar de cruzar por esa frontera en la que hay destacamentados más de 50 agentes de la Patrulla Fronteriza, el migrante insistió en que intentará pasar.

Aseguró que en Estados Unidos ocurre una persecución racial y que sólo buscan a los migrantes por su color de piel, organizando redadas y detenciones arbitrarias en la calle.

Al respecto, la agregada adjunta de prensa de la Embajada de Estados Unidos en México, Elizabeth Detter, reconoció que "a veces ocurren cosas que no deben ocurrir" y que en el vecino país del norte "nuestras fuerzas de policía están buscando personas ilegales para reforzar nuestras leyes de inmigración".

No obstante, sostuvo que en su país se respetan escrupulosamente todos los tratados internacionales referentes al trato hacia los migrantes detenidos.

Es falso que no se permita la comunicación con el consulado correspondiente, pues en todos los centros de detención en el país hay oficinas consulares mexicanas, además de que a los migrantes se les ofrece un trato digno y comida de calidad tres veces al día, aseguró.

Aún cuando la historia que contó el migrante fuera cierta, de cualquier forma violó la ley migratoria, pues debió haber permanecido fuera de Estados Unidos mientras se procesaba su solicitud de residencia, pero fue deportado "porque así es la ley", concluyó.

– NOTIMEX

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