Milán relanza los tacones vertiginosos y despide los botines

MILÃ?N, Italia (AFP) – La semana de la Moda de Milán, que será clausurada el sábado entre polémicas y críticas, consagra para el 2009 los zapatos cada vez más altos, con colores y fantasías y descarta los cómodos botines que hicieron furor.

Tras el desfile de 90 colecciones, entre ellos los más importantes nombres de la moda italiana, como Armani, Dolce y Gabbana, Versace, Prada y Salvatore Ferragamo, buena parte de los creadores deslizaron una plataforma de varios centímetros bajo los pies de la mujer del próximo año.

“Habitualmente proponemos tacones de 8 a 10 centímetros, pero para el próximo invierno vamos a llegar a 14 centímetros con una plataforma de por los menos unos cuatro centímetros”, explicó a la AFP Gaelle Dessauvages de Cesare Paciotti, la conocida marca italiana de calzado de lujo.

Para lograr ese efecto extremo, la casa italiana lanza un modelo curioso, hecho con retazos de ante color fuscsia y azul petróleo y escarpines de tela de tapicería violeta con tacones de corcho o zapatos estilo “Richelieu”, con tacones de aguja o cuadrados, según el gusto.

Un modelo gris ratón con la punta cobriza fue dedicado a la esposa del presidente francés, Carla Bruni Sarkozy, la musa de la campaña de publicidad de Cesare Paciotti a finales de los años 90.

También Salvatore Ferragamo presentó modelos con plataformas plateadas y ni hablar de Prada que propuso un botín con ruedos volátiles que dan a los pies el efecto de un intrépida mariposa.

Además de la altura, los modelos este año brillan por llevar colores rechinantes, que zalpican y chasquean cuero y ante. Es el caso de Moschino, de Just Cavalli, en el que dominan los cocodrilos rojos, Enrico Coveri y Donatella Versace.

Las botas pasaron a segundo renglón en la semana milanesa, mientras regresaban imponentes las botas altas hasta el muslo.

La firma Etro sorprendió con sus botas altas, atadas adelante, de tacones altos en un sorprendente color rojo.

La casa de Sergio Rossi las propone impecables, muy altas, de gamuza marrón con motivos anaranjados y azules o negras con una cremallera dorada que llega hasta la punta del tacón.

Si en la semana milanesa reinó la elegancia y el glamour y el legendario Giorgio Armani mostró su lado más refinado, también generó controversias al atreverse a criticar veladamente y en la cara a la directora de la revista Vogue America, Anna Wintour, considerada la periodista más influyente e intocable de la industria de la moda, retratada genialmente en el filme “El diablo viste de Prada”.

Si lo que para algunos resultó ser sólo un enfado o una broma del diseñador, para otros ha servido para denunciar la guerra subterránea que existe contra algunos estilistas italianos que no quieren someterse a la voluntad de la industria estadounidense, representada en Milán por Wintour.

La editora pide que los principales diseñadores concentren sus pasarelas en pocos días para evitar a la prensa estadounidense que cubre el evento el gasto de pasar 10 días en Milán.

Un pedido que la Cámara Nacional de la Moda Italiana no ha querido satisfacer porque no quiere discriminar a los diseñadores menos conocidos, teniendo en cuenta que una referencia en la prensa estadounidense puede significar ganancias o pérdidas por millones de dólares.

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