Resultados positivos en lucha contra tabaco

La lucha contra el humo del tabaco que emprenden cada vez más entidades de Estados Unidos ha reducido en los últimos años el número de fumadores a nivel nacional y creado conciencia sobre sus efectos negativos para la salud.

Las cifras revelan que algunos de los estados que se han sumado a la batalla contra el tabaco han logrado reducir el consumo de cigarrillos, ya sea porque ahora son socialmente menos aceptados o simplemente por ser más caros.

Se estima que uno de cada cinco residentes de Estados Unidos, cuya población asciende a 303 millones de personas, es fumador.

En Nueva York, que lanzó una cruzada contra el humo de cigarros y puros desde hace cinco años y el número de fumadores de 2006 fue aproximadamente 20 por ciento menor que el de 2002.

Pese a que antes ya estaba prohibido fumar en lugares públicos, oficinas y en restaurantes de un cierto tamaño, desde 2003, en la práctica sólo se puede fumar en la banqueta y en los domicilios.

En California, las estadísticas más recientes del Centro Nacional para el Control de las Enfermedades (CDC) muestran que fuma el 13 por ciento de la población adulta.

En la última década California prohibió fumar en cualquier infraestructura que tenga por lo menos una pared y un techo, en los parques públicos, especialmente cerca de juegos de niños.

Desde 1995 ya lo había prohibido en los restaurantes, incluidos los que tiene mesas al aire libre, en los bares y ahora en autos.

Además, en 2005 entró en vigor una ley estatal que multa con unos 200 dólares a quien tire ceniza en la calle en caso de fume cuando maneje, y con mil dólares a quien tire colillas.

Desde enero de 2008 California multa también, según la gravedad del caso, a quien fume cuando transporta menores de edad en vehículos.

La combinación de las restricciones de consumo, aunada a un aumento de los impuestos de los cigarrillos, hizo que el número de fumadores en California pasara de un 23 por ciento en 1988 a un 13 por ciento en la actualidad.

En Texas se emitió en 1997 una de las legislaciones antitabaco más duras de la nación para contrarrestar el hábito de fumar entre adolescentes, al declarar ilegal la posesión y empleo de tabaco en menores de 18 años de edad.

La ley establece que los menores que sean encontrados culpables de utilizar o poseer tabaco podrán ser enviados a un curso de educación en el tabaco o enfrentar multas que varían entre los 125 y 250 dólares.

La ley contempla además nuevas restricciones a la publicidad del tabaco al prohibir la colocación de anuncios que promuevan el fumar a menos de 300 metros de las escuelas e iglesias.

El año pasado, Texas decretó un aumento de un dólar por cajetilla al impuesto por consumo de tabaco para ubicarse entre las entidades con más altos impuestos.

El impuesto elevó a 1.41 dólares la carga fiscal e incrementó el precio de la cajetilla a unos cinco dólares.

En 2000 fumaba el 35.7 por ciento de los texanos y para 2006 la cifra había bajado a 26.6 por ciento.

Illinois, que llegó más tarde a la guerra contra el tabaco, se convirtió en el estado 23 en promulgar una prohibición al tabaco en interiores que está vigente desde el primero de enero de este año.

La medida impide fumar en edificios públicos, incluyendo cantinas, restaurantes, salas de boliche, centros nocturnos y arenas deportivas, así como a cinco metros de las entradas de los edificios de oficinas, estaciones de tren y otros lugares públicos.

En octubre pasado entró en vigor una d

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