Rechazo a leyes antiinmigrantes exigen latinos en Annapolis

Joel, un estudiante del noveno grado en la ciudad de Baltimore no solamente vive con el temor de que no podrá iniciar estudios superiores cuando finalice su secundaria, sino también con la constante “pesadilla” de que tarde o temprano podría ser deportado a Honduras por carecer de documentos.

“Por eso estoy aquí junto a otros estudiantes y muchas personas, incluyendo a mis papás, que siempre vivimos pensando de lo que nos puede suceder en el momento menos esperado, peor aún si son aprobadas leyes antiinmigrantes que estos momentos se estudian en la Asamblea de Maryland”, dijo Joel.

Joel y cientos de personas entre activistas, estudiantes, líderes religiosos y sindicales hasta delegados estatales latinos como Víctor Ramírez, Ana Sol Gutiérrez y otros delegados de origen inmigrante participaron en un cabildeo y vigilia de más de tres horas organizado por Casa de Maryland, que tuvo lugar este lunes dentro y fuera del Capitolio en Annapolis, para exigir que no sean aprobadas más de 20 iniciativas de ley de corte antiinmigrante.

Durante el cabildeo y vigilia los inmigrantes pidieron que los requisitos para obtener una licencia de manejar en el estado de Maryland se mantengan como está ahora o sea con solamente la presentación de un pasaporte.

Otros de los temas en el cual se enfocó la protesta fue el acceso a la educación para todos los estudiantes, y agilización del proceso para que los residentes legales puedan hacerse ciudadanos y el rechazo a las leyes antiinmigrantes.

Uno de las personas que testificó en la vigilia fue el organizador sindical Miguel Díaz cuya esposa, Fidelia, fue deportada a El Salvador en enero de 2007 y ahora él hace las veces de padre y madre para cuidar a sus dos hijos.

Su esposa fue detenida en su propia casa a las 5 de la mañana y deportada a los pocos días mientras trataba de arreglar su situación migratoria, ya que en la familia era la única que no tenía sus documentos en regla.

“Es difícil cuando alguien siente temor todo el tiempo, no se puede viajar, y existe el temor que alguien lo va a detener a uno en cualquier momento, por eso quisimos arreglar la situación de mi esposa sin importar lo que pasara, y por eso la deportaron, por decir la verdad”, enfatizó Díaz junto al mayor de sus hijos Edwin, de 13 años.

En la actualidad Díaz hizo nuevos trámites para legalizar la situación de su esposa, que según las nuevas leyes migratorias podría tomarle unos diez años.

Díaz reconoció que mientras tanto su familia está desintegrada y quien sabe por cuánto tiempo, como también lo están miles de familias en otras ciudades estadounidenses que han enfrentado casos similares o peores.

“Mi pregunta es ¿el castigo que le dieron a mi esposa va de acuerdo con el “delito” que cometió?, seguramente no”, dijo Díaz.

Dirigentes de organizaciones nacionales como Janet Murguía, presidenta del Consejo Nacional de La Raza exigieron detener lo que consideran una “ola discriminatoria” en todo Estados Unidos.

“Tenemos que sacar el odio del debate migratorio y estar claros de la forma que están hablando de nosotros, somos inmigrantes no animales que traemos enfermedades a este país. Nos están deshumanizando a todos y por eso tenemos que luchar por nuestra dignidad a través de protestas como esta”, remarcó Murguía.

Murguía criticó que muchos comentaristas de los grandes medios de difusión en este país están incentivando esos aspectos que no conducen más que al “odio y la discriminación racial

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