Palmo a palmo Brasil continúa ofensiva contra deforestación de la Amazonia

TAILANDIA, Brasil (AFP) – Agentes federales fuertemente armados e inspectores de la agencia del medio ambiente rastrillaban palmo a palmo el miércoles la localidad de Tailandia, estado de Pará, en el mayor operativo emprendido en Brasil contra la tala clandestina de árboles amazónicos.

La denominada "Operación Arco de Fuego" comenzó el martes en el empobrecido y violento municipio de Tailandia, a unos 250 km de Belén (capital del estado de Pará, norte), con la acción de fuerzas federales enviadas para revisar las instalaciones de empresas madereras y aserraderos de la región.

"Esta acción no tiene plazo para terminar, ésta apenas es la primera etapa de fiscalización", señaló a la AFP un oficial de la Policía Federal (PF) en Tailandia.

Decenas de efectivos de la PF y de la Fuerza Nacional de Seguridad apoyaban las tareas de fiscales del Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama), para prevenir incidentes como los registrados recientemente en el área.

Los agentes de seguridad salieron temprano el miércoles en decenas de camionetas a tracción, armados con fusiles, ametralladoras, pistolas y escopetas lanzagases para ingresar en aserraderos, donde técnicos del Ibama inspeccionaban los galpones en busca de madera procedente de sitios protegidos.

En los alrededores decenas de curiosos miraban con recelo y resignación las acciones que ponen en riesgo la principal fuente de ingreso de esa localidad de 55.000 habitantes.

La masiva operación sucede a la "Guardianes de la Amazonia", lanzada por el gobierno del estado de Pará el 11 de febrero y que acabó con más de 13.000 metros cúbicos de madera ilegal incautada, que comenzó a ser trasladada el miércoles en balsas hacia Belén.

"Toda la madera va a ser subastada y lo recaudado se destinará para atender las zonas deforestadas y reforzar la fiscalización de la Secretaría Estadual de Medioambiente (Sema) ", declaró Douglas Martinelli, un portavoz de esa cartera.

"Guardianes de la Amazonia" fue suspendida la semana pasada luego de que unas 10.000 personas, supuestamente incitadas por los madereros, resistieron violentamente la incautación de madera y amenazaron con incendiar los camiones que se llevaban los gigantescos troncos. Tras esos incidentes tomó cartas el gobierno federal.

Tailandia, al igual que gran parte de la región, concentra su economía en eL sector maderero, que agrupa a unos 3.000 trabajadores.

Los efectivos recorrieron un largo, sinuososo y accidentado camino de tierra flanqueado por hornos donde se fabrica carbón, en medio de matorrales y restos de árboles quemados, hasta llegar a las barrosas márgenes del río Moju, por donde debían pasar las embarcaciones con la tala ilegal.

Más lejos, en un apartado meandro, una gran balsa esperaba a los camiones que empezaban a llegar con la madera incautada y que iban a ser transportados hacia Belén.

Miembros del Sema informaron a la AFP que el miércoles preveían trasladar en tres balsas unos 500 metros cúbicos.

Las autoridades pretenden revisar unos 70 de los 140 aserraderos desperdigados en Tailandia, tarea que estiman llevará de 15 a 20 días y en la que esperan confiscar hasta 50.000 m3 de madera clandestina.

La segunda etapa de "Arco de Fuego" será al inicio de abril con unos 1.000 hombres que actuarán en 36 localidades de los tres estados amazónicos con mayor índice de desvastación: Pará, Mato Grosso y Rondonia.

El gobierno federal dispuso para esta operación unos 200 millones de reales (117,6 millones de d&o

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