Colombia y el mundo contra las FARC y sus socios.

Por Federico Muggenburg

Vale recordar que el domingo 27 de junio de 2004, en la fiesta de la Virgen del Perpetuo Socorro, se llevó a cabo en la Ciudad de México, la mayor concentración-manifestación pública, organizada por la sociedad civil en la historia de este país.

Cientos de miles de ciudadanos -algunos calcularon más de un millón y medio- espontánea y libremente organizados, todos vestidos de blanco, en grupos familiares y de amigos, decidieron expresar con pancartas, mantas y letreros alusivos su rechazo a las autoridades incompetentes en garantizar la seguridad ciudadana.

Fotos, videos y películas, aún son reflejo y testimonio de lo que entonces el jefe de Gobierno del Distrito Federal llamó: "Manifestación de los pirruris" y "Marcha de la ultraderecha reaccionaria". Así ha sido siempre el agitador, frívolo y mentiroso Andrés López Obrador.

Ahora, todos los que participamos, seguimos conmemorando aquel campanazo histórico con repercusión nacional e internacional, realizado en perfecto orden, disciplina y contundencia, sin policías de vigilancia en absoluto, con el contundente mensaje ­Ya basta!, que fue respaldado por un gran número de concentraciones semejantes en las ciudades más importantes del país.

Por todo ello, el pasado 5 de febrero -fiesta de San Felipe de Jesús, protomártir mexicano en Japón- gozamos emocionados al leer en todos los periódicos y ver las fotografías y los videos de los noticieros televisivos de la noche, que en Colombia, principalmente en Bogotá, se produjo un repudio uniforme y unánime, contra los terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El movimiento contra esas fuerzas que han hundido en sangre y dolor a muchas familias colombianas, secuestrando, chantajeando y matando, también se dio en 40 distintas ciudades colombianas y en más de 120 en todo el mundo (Sydney, Melbuorne, Tokio, Bakú, Oslo, Madrid, Barcelona, París, Roma, Londres, Bruselas, Washington, Nueva York, Los Angeles, Chicago, Miami, México, Guadalajara, Monterrey, Lima, Buenos Aires, Santiago, Montevideo y un largo etcétera).

En este momento mantienen secuestradas a 700 personas, entre ellos: medio centenar de políticos, además de militares, policías, catedráticos y ciudadanos comunes, incluyendo jóvenes y niños.

Los millones de manifestantes alzaron la voz contra la guerrilla más antigua del continente americano, las FARC, que hoy están al "servicio" de los intereses del tirano de Venezuela, Hugo Chávez. Todos vestidos de blanco -como en México, en 2004- llevaron letreros y camisetas impresas, además de corear lemas distintos: "Colombia soy yo", "Ninguna guerra en mi nombre", "farsantes", "Colombia somos todos", "Que se marche la violencia", "No más minas quiebra patas", "Libérenlos ya", dejando totalmente claro a los terroristas y "sus socios" que los colombianos ­no apoyan su crueldad, ni su la lucha armada!

Todo empezó el 4 de enero, cuando un joven ingeniero de 33 años, residente en Barranquilla, decidió lanzar por Internet una campaña con el lema: "Un millón de voces contra las FARC".

El pensaba juntar un millón de firmas de adherentes. El primer día llegaron 1,500 adhesiones, el segundo 4,000 más, el tercero se sorprendió, cuando le llegaron propuestas para convertir la protesta en marcha.

De inmediato se armó un equipo cibernético internacional y en menos de un mes se montó la gran manifestación global. Se fijaron seis puntos de concentración en Bogotá, para el 04 de febrero y desde ahí realizar una marcha hacia la Plaza Bolívar, a la que llegaron más de un millón de personas, frente a un estrado que presidían 700 sillas blancas ­vacías! En Caracas, cientos de valientes protestaron públicamente, "contra la guerrilla y sus socios", en alusión inequívoca a Hugo Chávez, que ese mismo día conmemoraba el XVI aniversario de su frustrado intento de "golpe de Estado" contra el presidente Carlos Andrés Pérez.

Toda la campaña de Internet se basó en 5 frases: "Colombia soy yo", "No más secuestros", "No más mentiras", "No más muertes" y "No más FARC". Los análogos del "peje" en Colombia (y no digo émulos, porque la palabra le podría sonar a cuadrúpedo mamífero, aunque en realidad, émulos, significa imitadores) empezaron a decir que era la "manifestación de los paras" (en alusión a los paramilitares), que era la "manifestación de los "oligarcas" de Colombia", que, "hacen grandes negocios a costa de las FARC". Esta contradictoria argumentación sólo muestra la misma falta de lógica evidenciada por el "autóctono de Macuspana".

Quien disponga de Internet puede verificar la cantidad de cartas, mensajes, animaciones, caricaturas y argumentos dirigidos a Chávez. ­No da tiempo de verlo todo! Parece una señal clara de cómo la guerra política se desplazó al ámbito cibernético, que empezó con teléfonos celulares en España, en marzo de 2004 y ahora se supera con la multiplicidad de mensajes de correo electrónico y sus sofisticados nombres: "chateo", "blogeo", "gugleo", "yutubeo", etc., en Colombia, en febrero de 2008.

La afectación real, por desprestigio de las FARC y de Chávez, es tan evidente, que ya se inició en Colombia la convocatoria de una "marcha en desagravio a Hugo Chávez y sus socios", para el 6 de marzo. La prensa chavista y sobre todo "telesur", están apostados para apoyarlos.

Veremos pronto quiénes son sus impulsores en México y, por supuesto, que los señalaremos con índice reprobador, como socios del terrorismo y la guerrilla, hoy servidora del llanto y crujir de dientes del "chavismo", tras la evidencia de su fracaso a causa de su "criminal y pauperizador modelo de socialismo del siglo XXI". (Notimex) (El autor es analista político)

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