Demanda por discriminación a Policía en Maryland

Karen Amaya había soñado desde niña subirse a una patrulla y vestir el uniforme de policía. De grande, al terminar su secundaria confirmó que no sólo era un sueño sino su vocación: “proteger” a la comunidad.

La joven de 22 años, de padres salvadoreños, estudió justicia penal a la vez que fue aceptada en junio del 2006 como recluta en la Policía del condado de Prince George, en Maryland.

Seis meses en la Academia de Policía resultaría en su graduación como oficial, pero ese día nunca llegó. Amaya no terminó el entrenamiento, por el contrario 18 meses después, el pasado 15 de febrero demandó a la Policía de Prince George por discriminación.

“Mi sueño se convirtió en una pesadilla” —dijo— “Hubo una instructora que me hizo la vida imposible por el hecho de ser hispana”, continuó.

Según Amaya, la cabo Burd, instructora en la clase de armas, se refirió a ella con insultos relacionados a su origen étnico. “Me llamaba ‘mexicana’ a pesar de que yo le dije que nací en DC y que mis padres eran salvadoreños”, relató.

“Pero ella me decía ‘no me importa, para mí todos ustedes son mexicanos y son una amenaza para el departamento’”, denunció.

Además, aseguró que la instructora la aislaba y le imponía castigos que no tenían otros reclutas. “Pasaba a veces sin comer y ni siquiera me dejaba ir al baño”, manifestó.

La madre de la ex recluta, Reina Saravia, quien emigró de El Salvador hace más de dos décadas, contó que “mi hija venía con la rodilla maltratada porque se hincaba en una sola pierna por mucho tiempo sosteniendo su fúsil cargado”.

Estas alegaciones se incluyen dentro de la demanda presentada a la Corte Federal de Maryland en Prince George.

El documento dice que las acciones de la cabo Burd violaron el Título VII del Código de Derechos Civiles de 1964, respecto a discriminación en base a raza o nación de origen.

Amaya relató que después de presentar sus quejas a los superiores, éstos le recomendaron renunciar “Me dijeron que era mejor que yo me vaya porque así mi record no se iba a ver mal, pero para mí eso era injusto porque yo no hice nada malo”, expresó.

La joven interpuso una demanda en la Oficina de Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC) y según Amaya, la Academia le pidió que regresara para tomar la prueba de manejo.

Con detalles que parecen sacados de una novela malévola, Amaya aseguró que los instructores confabularon contra ella.

“Ellos planearon todo para que me despidieran. Yo di mi prueba de manejo, pero me dieron un auto malogrado que no corría lo suficiente y no pude hacer el tiempo requerido”, relató.

Para Amaya una prueba de la confabulación es que “estuvieron grabando todo mi examen, pero a la hora que yo dije que el auto estaba malogrado, ellos pararon de grabar”, señaló.

La Policía de Prince George dijo que no podía comentar sobre el caso porque es un asunto que está siendo revisado por el Abogado del Condado, pero sostuvo que esa agencia del orden es una de las pocas en la región que ha invertido grandes sumas para captar más reclutas hispanos.

“Se han hecho muchas campañas para contratar a más latinos y hemos visto un aumento de oficiales hispanos en las calles, especialmente en zonas pobladas por hispanos”, expresó el vocero de la Policía, Esteban Pacheco.

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