La inmigración, tema sensible en campaña electoral italiana

Por Mario Osorio Beristain

Roma.- Con un número de residentes extranjeros que casi se ha duplicado desde 2000, la inmigración en Italia es uno de los temas sensibles ante las elecciones de abril próximo, y frente al cual los principales candidatos prometen mayor atención.

"Aumentaremos el número de centros de permanencia temporal para la identificación y la expulsión de los (originarios de países) extracomunitarios ilegales", prometió el líder de la oposición y favorito para ganar la contienda electoral, Silvio Berlusconi.

El ex jefe de gobierno explicó que una vez que haya regresado al poder, "se darán más recursos y medios a la policía para que las ciudades puedan retornar a lo que eran antes de que la izquierda abriera las puertas a los clandestinos extracomunitarios".

El principal contendiente de Berlusconi, el líder del Partido Democrático (centroizquierda) Walter Veltroni, ha prometido una mayor "seguridad", ante una ola criminal de la que a menudo se ha responsabilizado a los indocumentados.

Datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señalan que en 2007, el número de inmigrantes en Italia era de 4.5 millones de personas, equivalentes a siete por ciento de la población, frente a 3.9 por ciento en 2000.

El reporte sobre la inmigración en los países de la OCDE, elaborado por Georges Lamaitre y publicado el pasado 20 de febrero, estimó que dentro de tres años, el número de inmigrantes en Italia aumentará al 9.0 por ciento sobre el total de la población.

Dijo que el flujo real anual es de entre 300 mil y 350 mil inmigrantes, casi el doble de los censados en 2005, y que mientras en ese año el porcentaje de extranjeros en la fuerza de trabajo era de 4.7 por ciento, en 2007 se elevó a 6.9 por ciento.

Italia establece cada año un número limitado de permisos de trabajo para los inmigrantes, en función de las necesidades de la industria.

En 2007 concedió 170 mil permisos, frente a 800 mil solicitudes hechas por los propios empleadores y no por los inmigrantes, recordó el ministro de Solidaridad Social, Paolo Ferrero, acusado de "permisividad" en el tema.

Sin embargo, aunque Berlusconi impuso una ley que endureció la represión contra la inmigración ilegal y que esa norma fue mantenida por el gobierno de centroizquierda de Romano Prodi, el fenómeno no se ha detenido.

Por el contrario, los arribos de ilegales han aumentado, de acuerdo con los últimos datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Según ese organismo, en la última semana de febrero más de mil 100 ilegales, sobre todo africanos, desembarcaron en las costas italianas luego de una arriesgada travesía por el Mediterráneo, en su mayor parte provenientes de Libia.

Sólo en febrero de este año, llegaron a Italia unos mil 855 ilegales, frente a los 345 del mismo mes de 2007, sin que los expertos hayan podido explicar las razones de ese incremento.

Según la ACNUR, la mayor parte de los ilegales ha desembarcado en la isla de Lampedusa y en todo 2007 arribaron 20 mil desde el norte de Africa, de los cuales 471 fueron declarados muertos o desaparecidos en las aguas mediterráneas.

Italia y Libia suscribieron en diciembre pasado un acuerdo para el patrullaje conjunto del Mediterráneo, sin que ello tampoco haya tenido algún efecto aparente en detener el flujo.

El aumento en el número de inmigrantes que arriban a Itaila "causa preocupación en la opinión pública y una minoría ha adoptado un discurso int

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