Militares peruanos podían realizar guerra sucia contra guerrilla (coronel)

LIMA (AFP) – Un ex jefe de inteligencia de Perú declaró este miércoles en el juicio al ex presidente Alberto Fujimori que existió un manual elaborado en 1991 que autorizaba al Ejército a realizar actos de espionaje, sabotaje y terrorismo para combatir a la guerrilla maoísta Sendero Luminoso.

Ese documento, denominado Manual de Inteligencia y Contrainteligencia, fue autorizado por el comandante general del Ejército de ese entonces, Pedro Villanueva, y por el general Juan Rivero Lazo, jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINTE), dijo el coronel Víctor Silva Mendoza, ex jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), que dependía de la DINTE.

El oficial retirado declaró además que recibió órdenes de sus superiores para proporcionar armamento sofisticado, granadas, visores nocturnos y todo lo necesario para la formación de una unidad militar que se encargaría de realizar operaciones especiales de inteligencia.

Esa unidad, según dijo, obedecía a un plan denominado Cipango, mediante el cual se autorizaba a poner en práctica una “guerra de baja intensidad o guerra sucia contra las organizaciones armadas”.

Fujimori, enjuiciado por violaciones a los derechos humanos, es acusado por el fiscal José Peláez, de ser cabeza del denominado destacamento Colina, formado por militares, autor de las matanzas de Barrios Altos (1991, con 15 muertos) y de la Universidad La Cantuta (1992, con 10 muertos).

De ser declarado culpable, podría ser condenado a 30 años de cárcel.

El referido manual mencionado por el coronel Silva abría las puertas para realizar acciones de espionaje “con alta preparación técnica”, así como actos de “sabotaje en forma encubierta por una organización o agente en época de paz que tienda por cualquier medio a anular el potencial de fuego del adversario”.

Del mismo modo el manual daba luz verde a efectuar actos de terrorismo mediante el “uso calculado de la violencia o amenaza de violencia para alcanzar los objetivos a través de la implementación del terror o coacción”.

Interrogado por el fiscal adjunto Avelino Guillén si el manual permitía dar muerte a un adversario, Silva respondió que eso no constaba en el documento.

Sin embargo, anotó que la eliminación, entendida como quitar la vida, era “lo último” a que se podía recurrir, pues antes había la alternativa de “golpear o atropellar” al adversario.

Fujimori, quien fue extraditado desde Chile en septiembre del año pasado después de un largo autoexilio en Japón y Santiago, ya ha recibido una condena a seis años de cárcel por haber ordenado el allanamiento de una vivienda en 2000 utilizando a un falso fiscal.

Hasta ahora se han presentado más de 30 testigos en el proceso y restan por acudir al tribunal, que encabeza el juez César San Martín, otros 30 testigos, la mayoría de ellos coroneles y generales del ejército ligados al aparato de inteligencia militar durante el régimen del ex gobernante.

El megajuicio se inició el 10 de diciembre de 2007 y se presume que podría durar al menos entre tres a seis meses más.

El conflicto interno en Perú dejó unos 70.000 muertos entre 1980 y el 2000, según datos de la Comisión de la Verdad.

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