Aumenta la polarización entre regiones de Bolivia y presidente Evo Morales

LA PAZ (AFP) – Aumentó la polarización política en Bolivia entre regiones rebeldes y el gobierno después de que un cabildo popular designara a una prefecta para el departamento de Chuquisaca a pesar de que el presidente Evo Morales ya había designado a un funcionario para ese cargo.

Sabina Cuéllar, indígena quechua y asambleísta disidente del gubernamental Movimiento Al Socialismo (MAS), fue designada prefecta de facto en Chuquisaca, en un cabildo popular efectuado el jueves en la plaza de Armas de Sucre, ciudad que se ha alineado a las demandas autonomistas de cinco de las nueve regiones bolivianas.

El viceministro de Descentralización, Fabián Yaksic -principal responsable de coordinar las labores del Estado con prefecturas y municipios-, afirmó este viernes que el gobierno “no reconocerá” a Cuéllar, pues su nominación “es ilegal”.

El funcionario ratificó la posición del Poder Ejecutivo que nombró el martes al oficialista Ariel Iriarte como prefecto de Chuquisaca hasta que una elección local designe en junio a la nueva autoridad.

Iriarte asumió temporalmente el cargo a fines de diciembre de 2007, luego de que un mes antes violentos choques entre estudiantes y policías -con saldo de tres civiles muertos- obligaran al prefecto oficialista David Sánchez a huir de Sucre rumbo a Perú, donde hasta ahora tramita refugio político.

Desde Sucre, capital de Chuquisaca, emisoras locales informaron que en los hechos hay “dos prefectos”, aunque existe tranquilidad en oficinas de la prefectura, mientras el diputado del oficialista MAS, Gustavo Torrico, afirmó que la prefecta elegida en cabildo “no podrá ejercer funciones administrativas y financieras”.

La quechua Cuéllar -una humilde mujer que aprendió a leer y escribir hace dos años con el método cubano de alfabetización “yo sí puedo” que ejecuta el régimen de Morales- señaló que uno de sus objetivos será “la recuperación de la sede de gobierno para Sucre”.

En los últimos dos años Sucre ha expresado su deseo de recuperar las sedes del Legislativo y el Ejecutivo, que han estado en La Paz desde fines del siglo XIX, una iniciativa totalmente rechazada por el gobierno de Morales.

Asimismo, los líderes civiles de Chuquisaca se han sumado a los pedidos de los prefectos de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Cochabamba, para formar gobiernos autónomos, resistidos por el presidente aymara que califica esos modelos de gestión pública de “secesionistas”.

La polarización también subió de nivel, tras la decisión de organizaciones civiles de la rica región gasífera de Tarija de comenzar a redactar sus estatuto autonómico, que deberá ser aprobado en referendo popular en paralelo con los convocados por el gobierno para aprobar la nueva Constitución de corte indígena y una ley sobre propiedad de la tierra.

También en La Paz, se registraron la noche del jueves amagos de choques callejeros en una zona residencial entre vecinos que se oponen al gobierno de Morales y grupos civiles pro oficialistas, que obligaron a la policía a interceder.

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