Chabuca Granda llenó de poesía con “Flor de la Canelaâ€? y “Fina estampaâ€?

Mujer de
exquisita sensibilidad, con cuyas letras llenó de poesía la vida de hombres y
mujeres identificados con su “Fina estampa” o su “Flor de la
canela”, la cantautora peruana Chabuca Granda murió el 8 de marzo de 1983,
dejando tras de sí un vasto repertorio musical.

Chabuca Granda,
quien fue para la música de su país lo que Mario Vargas Llosa para la
literatura y lo que José Santos Chocano para la poesía, nació el 3 de
septiembre de 1920, en una zona de minas de cobre ubicada en el departamento
peruano de Apurímac, Perú.

María Isabel
Granda Larco, su nombre real, comenzó a cantar a los 12 años, aunque su
despliegue personal como cantautora inició luego de su divorcio, que fue visto
como un escándalo para la sociedad limeña de la época.

Su voz y su
vasta creación se extendieron más allá de las fronteras de Perú, recreadas
también por intérpretes de todo el mundo que han visto en sus obras una fina y
sensible expresión de la música de esa nación sudamericana.

Para los
conocedores de su obra, el primer periodo de producción creativa fue netamente
evocativo y pintoresco: “Chabuca”, “José Antonio”,
“Zeñó Manu” y muchas otras, que le han dado la vuelta al mundo.

Ella rompió la
estructura rítmica convencional del vals y sus melodías, de tesitura muy amplia,
alternando el nuevo lenguaje que propuso con el de los antiguos bailes de
salón.

Su producción,
dicen, revela también una estrecha relación entre letras y melodía, que fue
variando con el tiempo hacia una tendencia poética cada vez más sintética.

Más adelante,
Chabuca quebrantará incluso las estructuras de la poesía convencional y el
ritmo de las canciones seguirá los pasos de esa evasión de las rimas,
consonancias y métricas dadas.

A esta última
etapa pertenece un ciclo de canciones dedicadas a la chilena Violeta Parra y a
Javier Heraud, poeta peruano muerto en la revolución del general de División,
Juan Velasco Alvarado, quien en octubre de 1968 dio un golpe de Estado al
entonces presidente civil Fernando Belaúnde Terry.

En sus últimos
años, Chabuca Granda interpretó un repertorio ligado al renacimiento de la
música afro-peruana que, a pesar de haber estado presente a nivel popular,
había sido denostado por razones sociales y raciales.

Manejó con
maestría “negra” el abanico de ritmos que enriquecieron la música
popular peruana y su poesía tomó el sesgo de la acuarela, el trazo sintético y
sugerente de colores y sensaciones.

A 25 años de la
partida de Chabuca Granda, quien murió de una disfunción cardiaca, su recuerdo
rige melodiosamente el paradigma garboso del ser limeño.

Temas como
“Fina estampa” y “La Flor de la Canela”, a fuerza de
tararearse e interpretarse bajo los cielos de casi todo el planeta, son
canciones que identifican al Perú, y que de alguna forma constituyen un legado
de Sudamérica al mundo.

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