García Márquez: experto en combinar fantasía y realismo mágico

Considerado uno

de los grandes literatos del mundo, el colombiano Gabriel García Márquez,

Premio Nobel 1982, quien en 2002 publicó sus memorias “Vivir para

contarla” y en 2004 “Memoria de mis putas tristes”, celebrará

este 6 de marzo sus 81 años de vida.  

Gabo, como le

nombran sus amigos y admiradores, es reconocido a nivel mundial debido a su

habilidad para combinar fantasía y realismo mágico. Ejemplo de ello son sus

obras “Cien Años de Soledad”, “La Hojarasca” y “Del

amor y otros demonios”.  

Gabriel José de

la Concordia García Márquez, su nombre completo, nació en 1927 en Aracataca, un

pequeño pueblo de Colombia, en el seno de una familia formada por Gabriel

Eligio García, radiotelegrafista, y Luisa Santiaga Márquez Iguarán.  

Sus primeros

años los pasó con sus abuelos maternos: el coronel Nicolás Márquez, a quien

respetó e idolatró, y Tranquilina Iguarán, quienes solían contarle relatos,

fábulas e historias.  

A la muerte de

su abuelo, Gabo fue enviado a estudiar a Barranquilla y en 1940 viajó a

Zipaquirá, donde fue becado para estudiar el bachillerato.   Luego, en 1947, se matriculó en la Facultad

de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional.  

Los recuerdos

de su familia y su infancia, el abuelo como prototipo del patriarca familiar,

la vivacidad del lenguaje campesino y la natural convivencia con lo mágico,

aparecen años más tarde transfigurados por la ficción.  

Así lo hizo ver

en muchas de sus obras, como “La Hojarasca”, “Cien Años de Soledad”

y “El Amor en los Tiempos del Cólera”, entre otras.  

García Márquez

se instaló en Bogotá en 1947 y estudió cinco cursos de Derecho, algunos en la

capital colombiana y otros en Cartagena, donde se hizo amigo del poeta Alvaro

Mutis. No obstante, no terminó su carrera y prefirió dedicarse al

periodismo.  

A partir de

1954 trabajó como reportero y crítico de cine para el diario colombiano

“El Espectador”, en un período de apasionada dedicación al

periodismo, oficio que posteriormente dejó huella en su literatura y en el que

escribió sus primeras obras. 

En un viaje a

Barranquilla conoció a un grupo de periodistas y decidió orientar totalmente su

vida al periodismo y a la literatura.  

Se unió al

“Grupo de Barranquilla” integrado por Germán Vargas, Alvaro Cepeda y

Alfonso Fuenmayor, periodista al que Gabo le debe el descubrimiento de los

autores que más tarde se convirtieron en sus modelos literarios: Franz Kafka,

Joyce, William Faulkner, Virginia Woolf y Ernest Hemingway.  

Más tarde

comenzó a trabajar de columnista en “El Heraldo” y se instaló en un

cuartucho ínfimo, donde comenzó a escribir su primera novela: “La

Hojarasca”, publicada en 1955.   

Posteriormente fue colaborador habitual en periódicos de Colombia, Venezuela,

México, España y Estados Unidos.  

En 1958, en un

viaje relámpago a Barranquilla, se casó con su novia Mercedes Barcha, su

compañera de toda la vida y con quien procreó dos hijos: Rodrigo, quien nació

en Bogotá en 1959, y Gonzalo, nacido en México, tres años después.  

Tras una breve

estancia en Londres y afrontando grandes carencias económicas, “Gabo”

escribió “La mala hora” (1961) y de manera paralela, a partir de un

episodio que se le desprendió de esa obra, nació una de sus mejores novelas: “El

coronel no tiene quien le escriba” (1958).   Aunque su actividad periodística en

Venezuela era en ese entonces muy intensa, no abandonó el quehacer

literario.    

Escribiendo

sólo los domingos, redactó en 1961 casi todos los cuentos de “Los

funerales de la Mamá Grande”, año en que se instaló en Nueva York, como

corresponsal de la agencia informativa cubana Prensa Latina.  

Tiempo después

García Márquez decidió establecerse en México y probar suerte con la tercera de

sus aficiones: el cine. Fue a partir de 1963 cuando consiguió trabajar como

guionista.  

Su primer guión

fue “El gallo de oro” y lo escribió en colaboración con Carlos

Fuentes, a partir de un cuento de Juan Rulfo.  

Otros trabajos

en este rubro fueron “Tiempo de morir”, que dirigió Arturo Ripstein,

con una adaptación de su cuento “En este pueblo no hay

ladrones”.  

Aunque García

Márquez nunca se sintió satisfecho con sus trabajos cinematográficos, ha dicho

que su “decepcionante experiencia en el mundo del celuloide” le fue

de gran utilidad y lo ayudó a entender “que las posibilidades de la novela

son ilimitadas”.

Tras superar

una etapa de escasez literaria, ya que durante cuatro años no escribió ni una

sola línea, en 1965 comenzó a crear una de sus obras que es considerada por la

crítica como la más importante: “Cien Años de Soledad”.  

En junio de

1967 fue presentada al público, logrando un éxito sin precedentes, ya que en

pocos días se agotó la primera edición y en tres años fueron vendidas más de medio

millón de ejemplares.  

El eje

principal de la famosa novela es el realismo mágico, un género literario

latinoamericano que mezcla elementos maravillosos con una narrativa muy

realista.   

En su estilo se

puede apreciar la influencia que tuvo García Márquez del escritor

estadounidense William Faulkner, a quien tanto admira.  

En

reconocimiento a una de las figuras literarias más grandes del siglo XX, en

1982 recibió el Premio Nobel de Literatura por sus novelas y relatos, en los

cuales, lo fantástico y lo real son combinados en una rica composición del

mundo de la imaginación, convirtiéndose así en el cuarto autor latinoamericano

en obtener ese galardón.  

Los otros tres

son Gabriela Mistral (chilena), Miguel Angel Asturias (guatemalteco) y Octavio

Paz (México).  

En 1961 recibió

el premio Esso; en 1971 fue declarado “Doctor Honoris Causa” por la

Universidad de Columbia, Estados Unidos; en 1972 obtuvo el premio Rómulo

Gallegos por su obra “La increíble y triste historia de la Cándida

Eréndira y su abuela desalmada” y en 1992 fue nombrado Jurado del Festival

de Cine de Cannes, Francia.  

Otras obras

famosas de García Márquez son “La Mala hora” (1968), “La Cándida

Eréndira-Relatos Cortos” (1978), “Crónica de una Muerte

Anunciada” (1981), “El Amor en los Tiempos del Cólera” (1988),

“El General en su Laberinto” (1990), “Del Amor y Otros

Demonios” (1994), y “Noticia de un Secuestro” (1996).  

Desde 1974,

García Márquez alterna su residencia entre México, Cartagena, La Habana y

París, convirtiéndose así en embajador extraoficial del Continente y trabaja de

manera activa en defensa de los derechos humanos.  

Aunque desde

hace años mantiene una lucha incansable en contra del cáncer, García Márquez

continúa lleno de proyectos y sigue demostrando una admirable energía.  

Consciente de

que “nunca, ni un sólo minuto ha dejado de ser periodista”, convenció

a su amigo, el novelista argentino Tomás Eloy Martínez, para que crearan juntos

un taller de periodismo, dando vida así a la Fundación para el Nuevo Periodismo

Iberoamericano.

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