Tumbas bajo El Vaticano revelan vínculo de antigua Roma y México.

Por
Andrés Beltramo Alvarez.

Ciudad del
Vaticano.- Una serie de tumbas descubiertas en recientes excavaciones, bajo El
Vaticano, permitieron a especialistas identificar sorprendentes coincidencias
entre el culto a los muertos de la antigua Roma y del México actual.  

En entrevista
con Notimex, Giandoménico Spinola, responsable de las Antigüedades Clásicas de
los Museos Vaticanos, confirmó estas similitudes luego de estudiar dos áreas de
una Necrópolis (cementerio romano) de más de dos mil años.  

Se trata de la
llamada “Necrópolis de la Vía Trionfale” que se encuentra dentro del
territorio del Estado Pontificio y que fue revelada en 2003, durante los
trabajos para la construcción de un estacionamiento.  

Convertido
actualmente en un museo, análisis antropológicos del lugar demostraron que los
habitantes de la “clase media” de la Roma de los siglos II y III, de
la era actual, armaban altares a los muertos, como cada año se lleva a cabo en
México.  

“Daban de
comer a los muertos una vez al año, quizás en la fecha de nacimiento o en
jornadas particulares en las cuales se conmemoraba a los difuntos”,
explicó Spinola.  

Reseñó que en
cada una de las tumbas se pueden observar largos tubos con filtros en la parte
superior y ubicados a la altura de la boca de la persona enterrada, porque a
través de estos, sus familiares hacían pasar ciertos alimentos como vino, leche
o miel.  

Según el
especialista, este gesto permitía recordar la existencia de una vida “más
allá” de la muerte y para “brindar fuerzas” al difunto, para lo
cual, los parientes incluso organizaban “pequeños banquetes” en el
cementerio.  

Durante estos
encuentros en torno a una tumba, que pretendían un contacto entre el mundo de
los muertos y el de los vivos, se solían montar altares donde se quemaban
inciensos y se sacrificaban animales chicos.   

“Los
banquetes exteriores se llamaban refrigerios, en ellos participaban los
familiares del difunto que a su vez ingerían alimentos e incluso extendían
colchonetas de la época para permanecer allí por varias horas”, sostuvo el
funcionario del Vaticano.  

En un recorrido
por la Necrópolis-museo, ubicada junto a la Vía del Peregrino, en el extremo
oeste del Estado Pontificio, Notimex pudo constatar detalles de las costumbres
funerarias romanas y sus similitudes con los festejos del “Día de muertos
en México”. 

De hecho, en
ese país latinoamericano, aún en la actualidad, la noche del 1 al 2 de
noviembre es tradición para las familias visitar los cementerios, llevar la
comida preferida del ser querido y quemar incienso, tradición herencia de las
antiguas culturas precolombinas.  

“El que
come está vivo, por lo tanto, el difunto que come regresa entre los muertos,
los parientes que comen con la persona que ya no está en la tierra comparten, por
así decir, el mismo mundo”, señaló Giandoménico Spinola.  

“Es un
comportamiento antropológico -agregó- que es propio del ámbito humano más allá
de las culturas, con recorridos culturales muy diferentes se llega a ceremonias
muy similares”, finalizó.

NOTIMEX/

You must be logged in to post a comment Login