Viviendo con la Fuerza de la Ley o Sometidos a la Ley de la Fuerza

No estoy negando que hoy en día contamos con leyes ambientales dirigidas a proteger nuestros recursos naturales. Mi critica, por el contrario, es sobre quienes juzgan a los que infringen estas leyes.

Lamentablemente, ambas partes, los jueces y los infractores, pertenecen a un mismo bando, el ya conocido “Imperio Bruto”.

¿Cómo es posible que la empresa Exxon Mobil, luego del derrame de 11 mil galones de petróleo ocurrido en la costa de Alaska que afecto un gran número de playas, sin mencionar el ecosistema marítimo de la zona, haya dicho que “se hizo lo mejor que se pudo” y ahora esta absuelta de toda condena?

Frente a este caso y otros muchos, de menor grado pero con el mismo veredicto, yo me pregunto: “¿Dónde está la fuerza de la ley?”; ¿Quién es culpable de asesinato y sale absuelto por “limpiar” la escena del crimen?

En mi opinión, las leyes ambientales tienen que cobrar fuerza y su violación tiene que ser severamente castigada.

¿Qué sucede, en cambio, con brillantes proyectos que sí cumplen con las leyes ambientales? ¿Porqué dichos proyectos no cuentan con ningún tipo de apoyo? Por el contrario, existe una cantidad de obstáculos para su desarrollo.

Ejemplos claros son la creación de “granjas de viento” e implantación de celdas solares. Si hay tantas dudas ante estas “nuevas” tecnologías y mucha incredulidad sobre su contribución a la lucha por reducir nuestras emisiones de dióxido de carbono, CO2: ¿Porqué no invertir en trabajos de investigación que tengan como objetivo mejorar dichas tecnologías hasta el punto de aclarar toda duda y eliminar toda incredulidad?

Los invito a imaginarse, por un segundo, un campo petrolero, reemplacen entonces cada una de las torres por un molino de viento … ¿no es hermoso? La tranquilidad de saber que nuestra energía proviene de turbinas que no contaminan nuestras aguas ni nuestro aire.

Ahora imagínense poder forrar parte de sus techos, a un precio accesible, con celdas solares que proveerán toda la energía que sus familias necesitan y hasta puedan derrochar sin pagar cuentas de electricidad.

Teniendo estas alternativas energéticas, tan solo se necesita un paso para sacar los carros eléctricos al mercado.

Estas no son ideas recientes, pues han estado en el “tapete” por años pero sin ningún apoyo por parte del Imperio Bruto. ¿Es que acaso, porque no le convienen, significa que nosotros no las necesitamos para asegurarle una vida próspera a nuestras futuras generaciones?

No se está presentando un proyecto para una Feria Científica. ¿Abran los ojos? Se están planteando alternativas para conservar nuestros recursos naturales, aprovechándolos sin sacrificar mucho nuestro estilo de vida.

Sin embargo, ahí están, exhibidos como tan solo proyectos científicos. ¿Es que entonces estamos sometidos a la ley de la fuerza? Como plantea la segunda ley de Newton: Hay movimiento siempre y cuando haya una fuerza externa. ¿Es que acaso somos objetos inertes que nos movemos dependiendo de la fuerza con la que el Imperio Bruto nos empuja?

Siempre había pensado que el hombre era un ser pensante quien, en un gobierno democrático, tiene derecho a la libre expresión. Expresemos, entonces, nuestras necesidades, apoyemos las alternativas energéticas propuestas y frenemos la continua contaminación que nos da diariamente la industria petrolera.

No dejen de leer la próxima edición de En Verde, “Petróleo En Verde”.

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