Bachelet llega a la mitad de su mandato cercada por la oposición

SANTIAGO (AFP) – La presidenta socialista de Chile, Michelle Bachelet, cumplió este martes dos años al frente del gobierno, cercada por la oposición de derecha y un sector disidente del oficialismo, que sellaron una inédita alianza mediante la cual pretenden destituir a la ministra de Educación y tomar el control del Senado.

Acompañada por el presidente de Ecuador, Rafael Correa -que finaliza este martes una visita oficial de dos días-, Bachelet celebró la mitad de su mandato en el palacio presidencial de La Moneda, donde realizó una dura crítica a la oposición.

“No deja de sorprenderme que algunos insistan en crear la impresión de que el país se encuentra erosionado por irregularidades. Es una manera de hacer política a pequeña escala, que busca dividendos electorales, pero que además le hace daño a Chile”, dijo Bachelet.

“Chile es un país decente, tiene sólidos cimientos en materias de moral funcionaria”, agregó la mandataria al refutar las críticas de la oposición, que acusa a su gobierno de amparar la corrupción.

La derecha presentó el viernes pasado una acusación constitucional contra la ministra de Educación, Yasna Provoste, por permitir presuntas irregularidades financieras en su ministerio por 500 millones de dólares.

La ministra se ha defendido de los cargos -que podrían llevar a su destitución- denunciando una “persecución política” y ha negado que se trate de un robo, sino de “desórdenes administrativos”.

Si prospera la acusación, Provoste sería la primera ministra en ser removida de su cargo desde el retorno a la democracia en 1990.

Para fundar la acusación, la derecha se alió con ex miembros de la oficialista Democracia Cristiana (DC) que renunciaron al partido por discrepancias con Bachelet.

La principal figura de la disidencia es el senador Adolfo Zaldívar, quien fue expulsado de la DC, y podría convertirse este martes en el nuevo presidente del Senado -la segundo autoridad del país-, en una elección que ya fue consensuada con la derecha.

Tras las expulsión de Zaldívar y el paso a la oposición del senador oficialista Fernando Flores, Bachelet perdió la mayoría en el Senado a fines del año pasado. En la Cámara de Diputados, la salida del oficialismo de cinco diputados afines a Zaldívar dejó al gobierno empatado con la oposición.

La nueva correlación de fuerzas en el Congreso representa un serio problema para el cumplimiento del programa de gobierno de Bachelet y el más duro reto para los dos años que le restan de mandato, según analistas.

Junto con los problemas legislativos, la mandataria debe lidiar además con la aguda crisis energética que podría repercutir en un racionamiento de la electricidad, como consecuencia de la sequía que afecta al 40% del país y la escasez de envíos de gas natural desde Argentina.

Bachelet arrancó la segunda parte de su mandato promulgando una nueva ley de pensiones, el proyecto estrella de su administración, que modificó el funcionamiento de las privadas Administrados de Fondos de Pensiones (AFPs), instauradas hace 28 años por la dictadura de Augusto Pinochet.

La nueva normativa establece como principal punto el pago a partir del 1 de julio de una pensión básica universal, de unos 133 dólares, al 40% de la población más pobre del país.

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