Doce millones de brasileños viven en asentamientos urbanos precarios

BRASILIA (AFP) – Poco más de doce millones de brasileños viven en asentamientos precarios en las grandes regiones metropolitanas de Brasil, principalmente favelas, revela un estudio encargado por el gobierno y que es la base de un recién lanzado programa público para esas áreas de miseria.

El estudio fue realizado por el Centro de Estudios de la Metrópoli en los 560 municipios más poblados del país, y revela que el 13% de los domicilios en las grandes áreas urbanas y 14,1% de esa población viven en asentamientos precarios, totalizando 3,1 millones de viviendas y 12,4 millones de personas.

Esas cifras, que buscaron completar estimaciones parciales oficiales, duplican los cálculos del censo de 2000, que estimó que había 7.701 asentamientos precarios en las principales áreas urbanas del país, contra 14.608 revelados por el actual estudio para esa misma fecha, explicó a la AFP su coordinador, Eduardo Marques.

La mayoría de los asentamientos precarios se ubican en las dos mayores ciudades, Sao Paulo y Rio de Janeiro, que suman 1,2 millones de domicilios (16,5%) en áreas precarias, y 4,8 millones de personas (18%) en estas.

En el norte del país se producen casos flagrantes como el de la amazónica Belem, capital del estado de Pará, con 49,7% de los domicilios y 51,5% de la población en asentamientos precarios, señala el informe divulgado en internet.

“Son números bien grandes y el desafío está en dos frentes: pagar esa deuda de urbanizar y crear condiciones en las favelas existentes, y evitar que surjan otras”, dijo a la AFP la secretaria nacional de Vivienda, Ines Magalhaes.

El gobierno de izquierda del presidente Luiz Inacio Lula da Silva ha lanzado un millonario programa para cerca de 500 favelas con un presupuesto de 15.000 millones de reales (cerca de 9.000 millones de dólares) con proyectos de urbanización, saneamiento, regularización de viviendas y propiedad y programas de educación, capacitación y mejora de renta.

El fenómeno de las favelas en las grandes metrópolis brasileñas es un reflejo directo de un país líder en desigualdad entre ricos y pobres, “con un modelo de ocupación que inviabilizó el acceso a la tierra de los más pobres”, los cuales invadieron las áreas que el mercado no podía ocupar, como zonas de riesgo o con fragilidad ambiental, explicó Magalhaes.

La Unión de Movimientos de Lucha por la Vivienda estima en 7,2 millones el déficit de vivienda en Brasil. “La densidad de favelas y áreas informales está creciendo y lo que pedimos son estudios oficiales que permitan elaborar políticas adecuadas”, dijo a la AFP Maria das Graças Xavier, coordinadora de esa entidad.

Según ésta, en 1970 el 1% de los habitantes del área metropolitana de Sao paulo vivía en favelas, contra 20% en 2001. En los últimos años, aunque el número de favelas no creció a ese ritmo, “ocurrió un fenómeno muy preocupante, que es una densificación y verticalización de las favelas; donde antes había barraquitas, hoy hay edificios de 3 y 4 pisos”, dijo la secretaria de Vivienda.

El presidente Lula visitó la pasada semana las mayores y más violentas favelas de Rio de Janeiro, donde lanzó su programa destinado a rehabilitar esos barrios miserables controlados por narcotraficantes.

Un animador de la ONG Afro Reggae con importante presencia en las favelas, Charles Brother, destacó que programas paralelos a la urbanización de las favelas, como la apertura de escuelas de formación profesional, “abrirán otras perspectivas de vida para los jóvenes, más allá de ingresar al tráfico de drogas”.

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