Pleito por la basura “de calidad” enfrenta a los pobres en Nicaragua

MANAGUA (AFP) – Una singular disputa por la basura “de calidad” de la capital nicaragüense protagonizan obreros del aseo de la comuna y cientos de personas que viven de hurgar en el basurero municipal, lo que amenaza con desatar un problema de salud pública en la ciudad, según fuentes comunales.

Cerca de un millar de personas, incluidos niños, cuya fuente de ingreso es la venta de desechos reciclables del basurero municipal, impiden desde el fin de semana el ingreso de los camiones recolectores, en protesta contra los operarios que hacen una selección previa de la “basura de calidad”, según varios manifestantes.

Estas personas buscan en el basurero municipal “La Chureca” -de unas 64 hectáreas de extensión-, todo tipo de materiales reciclables como hierro, cobre, aluminio, bronce, entre otros desechos que luego venden como chatarra.

Los “churequeros”, llamados así por el nombre del vertedero municipal, se quejan de que los obreros de los camiones recolectores hacen una selección previa de esos materiales y solo les dejan la posibilidad de recoger botellas de plástico y vidrio de la basura.

Ante las amenazas de los “churequeros” de agredir a los operarios y causar daño a los camiones recolectores de basura, la comuna optó por utilizar otros basureros en municipios aledaños, pero no se logró resolver el problema.

Los afectados hacían llamados desesperados a través de los medios de comunicación al alcalde de Managua, el sandinista Dionisio Marenco, para que intervenga en el asunto.

“No puedo resolver el problema de la pobreza, no puedo resolver que le llegue determinado tipo de basura” a esas personas, dijo Marenco, quien advirtió que la ciudad podría inundarse de basura por la intransigencia de los manifestantes.

Managua elimina 1,2 toneladas diarias de basura, que de no recolectarse causarán un problema de salud pública, advirtió Marenco.

Según, un estudio del organismo no gubernamental Centro Dos Generaciones, dentro de La Chureca viven 250 personas, incluyendo niños, adolescentes y adultos, además de otros que llegan de barrios y municipios cercanos a la capital.

El organismo estimó que estas personas realizan sus labores de búsqueda entre los desechos en condiciones de gran riesgo para su salud, ya que en el lugar hay contaminación con gases, putrefacción, plomo, mercurio y otros químicos.

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