Protesta de indigentes inunda de basura a la capital nicaragüense

MANAGUA (AFP) – La capital nicaragüense amaneció este miércoles inundada de basura por la disputa que mantienen los indigentes con los recolectores oficiales de desechos por la “basura de calidad”, una fuente de ingresos para ambos.

Toneladas de basura se acumulan en las calles de la ciudad desde hace siete días pues cientos de indigentes impiden el ingreso de los camiones recolectores al vertedero municipal en protesta porque los operarios se quedan con desechos reciclables con valor comercial.

Cobre, bronce, aluminio, hierro, papel, plástico y vidrio son el centro de la disputa entre empleados de la comuna y los indigentes del basurero municipal.

Mientras la ciudad se ha convertido en un basurero a cielo abierto, en el vertedero todo luce abandonado: columnas de humo, polvo y aves de rapiña dominan el escenario inmerso en un fétido hedor por la descomposición de los desperdicios de la ciudad.

Los “churequeros”, como son conocidos los buscadores de desechos, se aglomeran a la entrada, vigilados por decenas de policías, a la espera de una solución a su reclamo ya que aseguran que es el único sustento para unas 1.600 personas, entre niños y adultos, que se dedican a esa actividad.

“La prepa (como le llaman a los desechos reciclables) es toda para los trabajadores de la chureca”, reclaman en mantas a la entrada del vertedero de unas 45 hectáreas las personas que se sienten afectadas por la acción “arribista” de los empleados de la comuna.

Los operarios de los camiones recolectores “tienen salarios, bonos, seguro médico y otros beneficios” que las personas que están en el basurero no tienen, dijo a la AFP la dirigente del grupo, Maritza Salgado.

Salgado y otros recolectores acusaron a las autoridades del municipio de contratar “voluntarios” para la recolección de la basura en la capital y la forma de pago es permitir que se queden con los desechos reciclables que luego venden a empresas acopiadoras que están registradas como contribuyentes de la alcaldía.

El alcalde Dionisio Marenco declaró el martes, en señal de impotencia, que no puede “resolver” el problema de la pobreza, ni que le llegue “determinado tipo de basura” a esas personas que están protestando.

El conflicto ha llegado hasta las más altas esferas del poder, pues hasta el presidente Daniel Ortega amenazó el martes con intervenir para solucionar la crisis.

“Si la alcaldía no puede dar una solución al problema de la basura, el gobierno se va a involucrar”, dijo Ortega.

La basura que se acumula en la capital puede representar una amenaza para la salud, ya que proliferan las moscas, cucharachas, ratas y otras alimañas, advirtió por su parte el director de la delegación de Salud de la capital, Julio Caldera.

El funcionario alertó del peligro de enfermedades como diarreas, leptospirosis, dengue y malaria, entre otras.

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