Deserción de futbolistas cubanos irrita a autoridades y divide a la afición

LA HABANA (AFP) – Las autoridades deportivas cubanas calificaron el jueves de una “traición” e “irresponsabilidad” la deserción de siete futbolistas en el torneo Preolímpico Sub-23, en la ciudad de Tampa (Florida), mientras la afición reaccionó entre el rechazo y la aprobación.

“Es un acto de traición e irresponsabilidad, hay que tener responsabilidad, conciencia de que estás representando a tu país”, declaró a la AFP Antonio Garcés, directivo de la Federación de Fútbol de Cuba.

“Como Federación estamos muy disgustados”, añadió Garcés, al subrayar que en estos momentos se “está revisando” la situación creada.

En Tampa el DT de la selección cubana, Raúl González, ratificó este jueves que su equipo seguirá jugando pese a las siete bajas: “Sí se juega, no voy a decir nada más”, dijo molesto a la salida del hotel donde se hospeda el plantel.

La noticia de la fuga de Manuel Miranda, Erlys García, Yenier Bermúdez, Yornady Alvarez, Loanny Cartaya, Yenry Díaz y Eder Roldán se regó como pólvora, pese a que aún no ha sido divulgada por los medios oficiales -todos bajo control estatal-, y que el fútbol no es de los deportes más populares en la isla.

Los cubanos desertaron la noche del martes, poco después de empatar 1-1 con Estados Unidos, dejando a Cuba en una situación difícil para continuar en el torneo, que disputan ocho selecciones de Concacaf en tres ciudades estadounidenses por dos boletos para Pekín.

Yenry Díaz, defensa de la selección cubana y uno de los desertores, declaró a la prensa en Tampa que abandonó el equipo para quedarse en Estados Unidos y poder “estudiar, jugar fútbol profesional”.

Cuba, que integra junto a Honduras y Panamá el Grupo A de Tampa, tiene ahora 11 jugadores, incluido el delantero Roberto Linares, que recibió tarjeta roja en el partido contra Estados Unidos.

Pero Garcés destacó que en fútbol por reglamento se puede alinear “hasta con siete jugadores” y que el plantel cubano saldrá este jueves contra Honduras a “ganar con los once” hombres que le quedan de los 18 que llevó a Estados Unidos.

Varios futbolistas cubanos desertaron en los últimos años en Estados Unidos, entre ellos Maikel Galindo, uno de los mejores goleadores de la Liga Profesional estadounidense (MLS), como parte de una cadena de fugas que afecta al deporte de la isla desde 1959, pero que aumentó a partir de la década de los 90 con la crisis económica, tras la caída de la Unión Soviética.

La última y una de las más sonadas ocurrió en julio pasado. Guillermo Ringondeaux (bicampeón olímpico y mundial de los gallos) y Erislandy Lara (monarca del orbe de los welter) protagonizaron una confusa historia de deserción en los Panamericanos de Río de Janeiro, que les valió la suspensión, y provocó que Cuba declinará asistir al Mundial de Chicago, por temor a nuevas fugas.

“Imagínense a los tiburones de la mafia demandando carne fresca. Algo debemos advertirles: no estamos ansiosos de suministrarla a domicilio”, dijo entonces el líder cubano Fidel Castro, quien acusa a Estados Unidos de “robar” a Cuba los talentos deportivos para golpear a la Revolución.

“Es una traición, no hay otra forma de calificarlo”, declaró a la AFP Lázaro García, un taekwandoka de 20 años, que corría por el Malecón de La Habana para “mantener su forma deportiva”.

La bailarina Zeylán Blanco coincide con García en que “es triste que el país deposite confianza en un deportista y que actúe así”. “Es una deshonra”, apuntó.

En cambio, Ramiro, un bicitaxista cuarentón, sostiene que las deserciones responden a “la difícil situación económica que viven los deportistas” en Cuba y “la falta de libertad para viajar”.

“Lo veo normal, sucede en todos los lugares del mundo así, es que aquí lo politizamos todo”, acotó.

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