Expectativas por reformas económicas crecen en Cuba

LA HABANA (AFP) – La hoguera de las expectativas económicas que encendió Raúl Castro en Cuba, era alimentada este viernes por rumores y versiones que los mensajes oficiales no lograban atenuar pese a sus llamados al realismo.

El oficial diario Granma manifestó este viernes su “preocupación” por las expectativas creadas en la población sobre que algunas medidas previstas resuelvan las “necesidades domésticas acumuladas” y aclara que ello sólo puede ser resultado del trabajo, la productividad y el ahorro.

No obstante, el artículo firmado por su director, el diputado Lázaro Barredo, admite que algunas disposiciones podrían entrar en vigor en breve, como “el acceso al turismo y la venta de equipos”.

Salvo excepciones por bodas o estímulos laborales, la posibilidad de hospedarse en hoteles y centros turísticos en Cuba está reservada a extranjeros, pues sus servicios se cobran en divisas.

La venta liberada, aunque en divisas, de algunos equipos electrónicos y electrodomésticos, hasta ahora restringidos por problemas energéticos u otras consideraciones creció el jueves, cuando comenzaron a circular rumores y documentos de origen no precisado, que anuncian su próxima comercialización.

Se refiere a computadoras, DVD, hornos microondas, tostadoras, bicicletas eléctricas, aire acondicionados, ollas de presión eléctricas, entre otras. Consultado por la AFP, el Ministerio de Comercio Interior, no descartó esa posibilidad, pero negó la existencia de una decisión en ese sentido.

El 26 de julio, Raúl Castro, como gobernante provisional en lugar de su hermano Fidel, quien padece una larga crisis de salud, anunció la necesidad de cambios, incluso “estructurales”.

En diciembre, en la sesión anual del Parlamento, Raúl habló de derogación de prohibiciones y limitaciones que ya no tenían razón de ser. El 24 de febrero, al ser electo presidente, dijo que las primeras medidas entrarían en vigor “en las próximas semanas”.

El muy extendido rumor popular incluye además la derogación del permiso de salida y otras medidas migratorias, la autorización de compra-venta de casas y autos, la devaluación de la moneda nacional contra la divisa (24 pesos cubanos por un peso convertible CUC), incluso la unificación monetaria.

Desde hace dos semanas, AFP verificó sostenidas filas frente a las casas de cambio en La Habana, Holguín y Tunas (ambas en el este), en las que la gente cambia sus CUC por pesos (lo contrario a lo habitual) en el temor de que baje o desaparezca la moneda, cuyo valor es un 8% superior al dólar.

En el asunto de la doble moneda “debemos avanzar” sostiene Barredo, pero advierte que “sus complejidades son enormes” y no se puede resolver “de hoy para mañana”, pues “no hay que ser sabio para imaginarse que la gente arrasaría de inmediato con los mercados”.

Sin embargo Pascual Serrano, un periodista español recién condecorado en La Habana afirma en un artículo de esta fecha en la edición digital del periódico Rebelión que hay una “decisión gubernamental de revaluar el peso cubano” un 8% que entrará en vigor el próximo 9 de abril.

Tanto Raúl Castro como otros dirigentes, han tratado de moderar esas expectivas. El miércoles, el nuevo número dos de Cuba, José Ramón Machado afirmó que “el único camino realista” es elevar la producción, invertir los recursos donde sea necesarios y buscar mayor eficiencia.

Granma por su parte, critica al “discurso administrativo” donde predomina “la formalidad y el consignismo (las consignas)” y llama a centrarlo en “la productividad del trabajo, los costos, el rendimiento”.

“La nación no puede seguir gastando tanto dinero y comprometer su balanza de pagos. Sería imperdonable que por nuestra inercia hipotecáramos el futuro”, advierte.

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