Productores de rica pampa húmeda argentina se movilizan contra el Gobierno

BUENOS AIRES (AFP) – Agricultores de la rica pampa húmeda argentina cumplen este viernes la segunda jornada de una huelga nacional en protesta contra la política de precios del Gobierno, que acaba de aumentar los impuestos para frenar la inflación y combatir la tendencia al monocultivo.

Productores de las provincias de Buenos Aires y Santa Fe (centro-este) bloquearon los caminos más transitados con sus camionetas y tractores, en la segunda jornada de una huelga nacional convocada por todas las entidades representativas del sector.

Ganaderos redujeron de manera sensible sus despachos de bovinos para la venta en los mercados mayoristas, en una medida que si se prolonga podría provocar desabastecimiento de carnes, alimento muy apreciado por los argentinos.

La movilización más numerosa se registró en la ruta provincial 9 y en la estratégica Autopista Buenos Aires-Rosario, al norte de la capital, donde casi un millar de ‘chacareros’ (agricultores) provocaron un colapso de tránsito.

Otro poderoso foco de rebeldía se localiza en la provincia de Córdoba (centro), donde unos 3.000 productores marchaban con sus tractores por una de las principales rutas.

La huelga es liderada por la Sociedad Rural, que nuclea a los 10.000 empresarios más poderosos, junto con la Federación Agraria y las Confederaciones Rurales, que agrupan entre ambas a unos 200.000 pequeños y medianos agricultores.

Los productores rurales argentinos habían iniciado el jueves una huelga de dos días sin ventas de carne ni granos, en una virtual “declaración de guerra” a la política agrícola de la presidenta Cristina Kirchner.

Los activistas agrarios acusan al Gobierno de aumentar tributos a las exportaciones de manera abusiva, con la intención de capitalizar las fuertes ganancias por el alza internacional de precios, entre ellos los de la soja, el principal producto de las ventas externas del país.

El precio de la soja acumula un aumento de 70% medido en dólares en el último año y el Gobierno decidió incrementar la presión fiscal para adueñarse de un 44% de los ingresos que genera el cultivo.

A la vez, las autoridades bajaron ligeramente los tributos al trigo y al maíz para alentar su siembra.

La medida de fuerza es la primera de todas las entidades del campo contra el gobierno de Cristina Kirchner, luego de una huelga de los productores tamberos lanzada en la misma semana que asumió en diciembre pasado.

Argentina sufre una elevada inflación, que alcanzó a 8,5% en 2007 según un cuestionado índice oficial sospechado de manipulación, y otro considerado más realista, entre 15% y 28% según la totalidad de las consultoras privadas.

“Lamento esta reacción tan insólita, si uno tiene en cuenta que la soja creció casi 90% y que el girasol creció más del 100%”, respondió a los huelguistas el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

El Gobierno intenta contener la escalada inflacionaria y desvincular los elevados precios internacionales de los alimentos respecto de los que paga el consumidor argentino.

“El campo no ha tenido bonanza económica en los últimos 30 años mayor que ésta. Eran increíblemente infelices cuando la falta de una moneda competitiva no les dejaba meter un solo producto en el exterior y ahora resulta que no paran de exportar”, dijo Fernández.

Pero la entidad agrícola Prograno, del norte del país, dijo en un comunicado que el Gobierno “aumenta la ya elevada presión fiscal que soporta la actividad rural”.

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