Con sutil beso sellan nueva etapa diplomática entre México-Cuba

Por Lourdes
Pallais y Francisco Ramírez

La Habana.- Sin
la presencia física del convaleciente Fidel Castro y tras seis años de
desencuentros diplomáticos, Cuba reanudó su histórica relación con México pese
a lo que algunos llamaron “misión incierta” de la canciller Patricia
Espinosa que culminó con un sello triunfador.

En un jueves
caluroso fuera de los salones de uno de los inmuebles que conforman la sede de
la cancillería en La Habana que destaca en el centro de una capital despintada
y con poco tráfico, pero, a pesar del clima artificial ahí dentro, la calidez
del ambiente era similar.

El lenguaje
diplomático, parco y seco en el caso del canciller Felipe Pérez Roque, y suave
pero directo, en los labios de su par mexicana, parecía decorar las paredes del
salón donde México y Cuba se volvieron a dar la mano que habían soltado en los
últimos seis años.

“Con
satisfacción subrayamos el hecho de que México y Cuba han superado el
enfrentamiento que tuvieron en el tema de derechos humanos y las posiciones de
ambos países en los organismos internacionales”, dijo, solemne, el ex
secretario personal de Fidel, como si su ex jefe lo estuviera escuchando.

“Mantener
un diálogo permanente en un ambiente de cooperación y de respeto en este tema
como parte del mecanismo bilateral entre las cancillerías”, agregó el
funcionario de 43 años conocido por su acartonada forma de expresarse y por
nunca salirse del guión formal.

En cambio, la
canciller mexicana, toda sonrisas, ataviada con una elegante blusa de seda
verde y pantalones negros, hablaba con un poco más de soltura, pero dentro del
mismo marco que rige la diplomacia, especialmente entre representantes de dos
países que estuvieron alejados tantos años.

“El
diálogo formal y abierto” recuperado ahora permitirá a México y Cuba
“superar en el futuro cualquier tipo de fricción” en varios temas,
entre ellos, el migratorio que “es de fundamental importancia”, dijo
una canciller sin duda ganadora.

Aunque los
puntos en la agenda son varios y muchos, difíciles de resolver, la diplomacia
de las intenciones podría convertirse en acciones con la anunciada visita de
Pérez Roque a México en septiembre para llevarle al presidente Felipe Calderón
una invitación de su colega cubano, Raúl Castro.

Entre los temas
a discutir destacan migración, tráfico ilegal de indocumentados, el bloqueo de
Estados Unidos a Cuba, los derechos humanos, la reactivación del intercambio
comercial, el narcotráfico; en fin el restablecimiento de una relación
bilateral sana y constructiva.

El beso con que
Pérez Roque recibió a Espinosa y el apretón de manos con que se despidieron
este jueves recordó, por contraste, aquel forzado encuentro entre el presidente
ecuatoriano Rafael Correa y su par colombiano Alvaro Uribe el fin de semana
pasado en República Dominicana.

Quien sabe si
Uribe y Correa se reconciliaron en serio. Pero, mientras un grupo de
diplomáticos esperaba el saludo de rigor, amontonados en un salón como
sardinas, Pérez Roque y Espinosa si rompieron el hielo este jueves.

Concluido el
primer día victorioso, Cuba y México continúan este viernes con actividades
como una entrevista con el vicepresidente Carlos Lage, el líder parlamentario
Ricardo Alarcón y una ofrenda floral ante las estatuas de José Martí y Benito
Juárez, para sellar su reencuentro.

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