Padre de mexicano muerto en Irak marchará por moratoria a la guerra

Por Manuel Ocaño

San Diego.- Transcurría el quinto día de la invasión a
Irak, iniciada el 20 de marzo de 2003, cuando uno de los primeros cinco
soldados estadounidenses muertos resultó ser Jesús Suárez del Solar, de origen
mexicano.

Fue entonces que su padre, Fernando Suárez del Solar,
fundó el Proyecto Guerrero Azteca, movimiento pacifista que impulsa el fin de
la guerra en Irak, mediante actividades como una marcha que realizará la
próxima semana, en el quinto aniversario de esa conflagración.

En entrevista con Notimex Fernando Suárez anunció que en
esta ocasión caminará de la fronteriza ciudad mexicana de Tijuana, a la de
Escondido, California, del 22 al 27 de marzo próximos.

Al frente de un grupo de simpatizantes, el activista
marchará desde la alcaldía de Tijuana a la casa donde vivía su hijo en
California.

Jesús Suárez del Solar practicaba futbol americano en la
preparatoria de Escondido, y se despidió de sus padres, hace cinco años, con la
consigna de que iba a la guerra como “un guerrero azteca” tijuanense.

A cinco días de iniciado el conflicto en Irak, el soldado
pereció.

Su padre afirmó que según una versión militar, el soldado
de infantería perdió la vida al pisar una mina de fabricación estadounidense
pero otra afirma que fue víctima del fuego antagonista.

Estados Unidos apoyado por Reino Unido inició la invasión
a la nación asiática bajo la acusación de que poseía armas de exterminio
masivo, afirmación de la que a la fecha sigue sin tener pruebas.

Egresado de la Escuela Militar Latinoamericana, Fernando Suárez
fue criticado por un periódico de California, que consideró que había motivado
a su hijo a ir a la guerra, señalamiento que él niega rotundamente.

En cambio para la Coalición de Intercreencias Religiosas, del
condado de San Diego, el ex militar mexicano es símbolo de un movimiento
pacifista, que ha ido a Irak a reunirse con padres de soldados y civiles
iraquíes muertos en la guerra.

“Puede ser que la marcha y el movimiento sean
simbólicos, pero es un recordatorio de los horrores de la guerra”, dijo el
padre en entrevista.

“Desgraciadamente, no vemos un final (a la guerra);
incluso si la señora (Hillary) Clinton o el senador (Barack) Obama resultaran
elegidos presidenta o presidente, el retiro de las tropas estadounidenses sería
parcial; quedarían en Irak un gran número de tropas”, aseveró.

En una carta que escribió a finales de 2003, Suárez del
Solar asentó que, en una visita a Irak, observó en un hospital de Bagdad una
gran mortalidad infantil iraquí por heridas imposibles de atender por escasez
de medicamentos.

Un año después, el director del Proyecto Guerrero Azteca
partió con un grupo de religiosos a ese país para entregar medicinas valoradas
en 600 mil dólares, que la coalición reunió con donativos.

“Yo ya no creo que esa guerra vaya terminar. Por lo
menos no se le ve un fin y es una desgracia para muchas familias estadounidenses
e iraquíes”, dijo el activista.

La campaña del proyecto ha llegado a otros foros, a
algunas transmisiones televisivas nacionales y al frente de marchas de decenas
de miles de personas que demandaron, en el 2006, una reforma a las leyes de
migración, aunque ocasionalmente Suárez del Solar realiza protestas solo o con
su esposa.

El pasado 21 de septiembre, en Escondido, el matrimonio
realizó una protesta solitaria en un centro comercial cercano a su domicilio, la
cual fue divulgada de manera amplia por los medios de comunicación estadounidenses.

En los últimos cinco años el ex militar mexicano ha
hablado lo mismo con congresistas federales que con estudiantes latinos en el
Parque Chicano, del barrio latino Logan, en esta ciudad.

“Los estadounidenses han votado por el fin de la
guerra”, dijo Suárez del Solar; “me parece increíble que aun con el
rechazo del propio pueblo la guerra continúe”.

Comentó estar convencido de que los actos de su proyecto
pueden contribuir a la causa pacifista, pero consideró que la gu

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