Quinto día de huelga de agricultores argentinos contra política de Kirchner

BUENOS AIRES (AFP) – Una huelga nacional de productores de la rica pampa húmeda y de otras zonas agrícolas menos favorecidas en Argentina recrudecía este lunes al entrar en el quinto día de cortes de rutas, sin vender granos ni ganado, contra la política fiscal de la presidenta Cristina Kirchner.

Las cuatro entidades rurales que llevan adelante la medida de fuerza organizaron un centenar de protestas con movilizaciones y bloqueos de carreteras para cumplir entre este lunes y el miércoles.

A mitad de semana volverán a reunirse los líderes de la huelga para considerar una propuesta de extenderla por tiempo indeterminado.

“No vamos a levantar el paro si no hay respuestas concretas del gobierno”, dijo Néstor Roulet, vicepresidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que nuclea a unos 100.000 agricultores medianos.

La entidad es una de las que está en pie de guerra contra la política agraria junto con la Sociedad Rural (SR), que agrupa a los 10.000 hacendados más poderosos y la Federación Agraria (FA), que congrega a unos 100.000 pequeños y medianos productores.

Por primera vez en una década, desde las masivas protestas contra el ex presidente peronista liberal Carlos Menem (1989-1999) están unidos los agricultores, incluso con la participación de Coninagro, que nuclea a las cooperativas del sector.

La huelga es la primera que aglutina a las entidades más representativas del campo desde que Kirchner asumió la presidencia.

La dureza de la protesta hizo que sólo unos 220 vacunos ingresaran este lunes al principal mercado concentrador de hacienda en Buenos Aires.

La cifra de bovinos fue muy inferior al habitual arribo de entre 2.000 y 4.000 animales para el inicio de la semana, lo que avivó los temores de un aumento de precios o desabastecimiento de carne en caso de proseguir la protesta.

La carne vacuna es el principal alimento de los argentinos, con un consumo de 74 kilos anuales por persona.

Los productores buscan que el gobierno ponga marcha atrás con el aumento de impuestos a las exportaciones agrícolas anunciado a inicios de la semana pasada, por considerarla una medida fiscalista que apunta sólo a aumentar la recaudación.

“Esa es la condición para que volvamos a sentarnos a negociar. No creemos que haya otra alternativa. La gente (de campo) no está dispuesto a soportar el aumento impositivo”, dijo Luciano Miguens, titular de SR.

La medida contribuirá con una recaudación adicional anual de unos 2.000 millones de dólares al fisco, según fuentes del sector agropecuario.

En tanto, desde la Casa Rosada (gobierno) señalaron que el alza de los impuestos apunta a frenar el alza de precios de productos de la canasta alimentaria básica local.

El Gobierno dijo que su intención es desvincular a los precios internos del creciente alza en la cotizaciones internacionales de productos agrícolas.

También se han propuesto combatir la tendencia al monocultivo de soja, principal producto de exportación del país, aplicándoles mayores impuestos.

Los tributos a las exportaciones de soja subieron la semana pasada de un 35% a un 44% del valor del grano en el mercado mayorista.

El país sudamericano exporta principalmente materias primas y productos agroindustriales, que representan más del 50% del total de ventas externas.

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