Polémica por silencio del Papa sobre crisis en Tíbet

Por Andrés Beltramo Alvarez

Ciudad del Vaticano.- El silencio del Papa Benedicto XVI respecto al conflicto político y la matanza en el Tíbet ha desatado una fuerte polémica en Italia, mientras El Vaticano mantiene una actitud de prudencia sobre el tema.

El domingo pasado, el líder religioso de esa región asiática, Dalai Lama, aseguró que la represión china contra los monjes tibetanos, la cual ha dejado según el gobierno en exilio unos 100 muertos, constituye “una especie de genocidio cultural”.

Ese mismo día el Papa, al finalizar la ceremonia del Domingo de Ramos, clamó contra la violencia, el odio y las matanzas en Irak, pero nada dijo sobre el conflicto del Tíbet.

Ese silencio fue inmediatamente interpretado por la prensa internacional como una decisión consciente de parte de la Secretaría de Estado del Vaticano –encargada de ese tipo de mensajes- y no como un descuido de la diplomacia apostólica.

Esta versión fue sostenida por el Servicio de Información Religiosa (SIR) de la Conferencia Episcopal Italiana, que en una nota atribuyó la falta de declaración al “difícil” diálogo político que sostienen desde hace meses la Sede Apostólica y el gobierno de Beijing.

“Difícil pensar en una distracción, mucho más fácil reflexionar sobre la dificultad de un diálogo ya de por sí difícil con Beijing; un diálogo para hacer menos pesada la situación de la Iglesia en el gran país”, estableció.

Por otra parte, el director del diario oficioso del Vaticano L’Observatore Romano, Gian Maria Vian, pidió esperar los próximas apariciones públicas de Benedicto XVI, en las cuales no se descarta la posibilidad de una abierta toma de posición.

“La Santa Sede es tradicionalmente prudente (.) actúa pero pondera los modos de acción. No se ha pronunciado hasta ahora, en los próximos días es posible que eso ocurra, el miércoles se tendrá la audiencia general, la ocasión podría ser esa”, dijo.

Para este Viernes Santo un gesto hacia la Iglesia y los mártires asiáticos el Papa la tuvo, solicitó al cardenal de Hong Kong, Joseph Zen Ze-Kiun, conocido por su posición crítica al gobierno de China, redactar las reflexiones del Vía Crucis del Coliseo.

En las mismas, el purpurado denuncia los sufrimientos, las persecuciones y las guerras. “El Santo Padre quería que llegase al Coliseo la voz de China, porque es verdaderamente un pueblo que ha sufrido y que está sufriendo, y muchos sufren por la fe”, explicó.

El Tíbet, una región autónoma dominada por China desde hace casi 50 años, es escenario desde la semana pasada de actos de violencia entre la policía china y manifestantes tibetanos, tras la detención de un grupo de monjes budistas.

El gobierno del Tíbet en el exilio, apoyado por organizaciones no gubernamentales, afirma que por lo menos 100 manifestantes murieron en la violenta represión china del viernes pasado, mientras el gobierno tibetano impuesto por China sostiene que sólo fueron 13.

– NOTIMEX

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