Paul McCartney da vuelta a la página, tras sórdido divorcio

LONDRES (AFP) – Conciertos, giras, elogios: el músico Paul McCartney, que cumplirá próximamente 66 años, inicia esta semana una nueva etapa, tras el agrio divorcio del que salió con su prestigio acrecentado y con una merma en su fortuna de la que se recuperará fácilmente.

Como cantó McCartney en una de sus primeras canciones: “it is getting better all the time” (las cosas están mejorando todo el tiempo). El futuro para el cantante, compositor, músico, poeta y activista parece tan luminoso como su canción.

En su horizonte se vislumbran una próxima gira, cuyas fechas aún no se conocen, así como lucrativas propuestas para álbumes, según ha escrito la prensa británica.

También, una vez más, le ha sido reconfirmado el amor del público y de los británicos, que lo veneran desde los años ’60, cuando con los Beatles cambió para siempre la música y el mundo, con temas como “Let It Be”.

En cambio, su ex mujer, Heather Mills – que recibió fuertes críticas incluso del juez encargado del divorcio, que la pintó como una mujer “poco franca” y “volátil”- salió del divorcio con su golpeada reputación aún más maltrecha.

Aunque seguramente le ayudarán a que se anime los 50 millones de dólares que recibirá de Sir Paul: 17.000 libras por cada día que estuvo casada con él.

“Por qué nos gusta odiar a Heather”, resumió el diario The Guardian, mientras otros la tacharon de “mentirosa”, resaltaron que había vertido un vaso de agua sobre la abogada de Sir Paul y publicaron fotografías de ella con el rostro distorsionado por la cólera o la ambición.

En cambio, Fleet Street, como se conoce a la prensa británica, por la calle londinense donde estaban antes los diarios y agencias, no oculta su simpatía para Sir Paul, a quien el juez Bennet describió como un hombre “honesto”, “ecuánime” y “equilibrado”.

Aunque el sumario del divorcio publicado por el juez develó la inmensa fortuna del músico, también lo retrató como un hombre muy privado que, pese a su fama, se esfuerza por mantener algo de normalidad para él y su familia.

A pesar de los 387 millones de libras (unos 800 millones de dólares) que ha acumulado, McCartney suele tomar el metro para ir de su casa en St John’s Wood, norte de Londres, a su oficina, en el oeste de la ciudad.

El resumen del fallo de divorcio indica que el ex Beatle puso a sus hijos en escuelas públicas, quizá en un gesto de fidelidad a su infancia y adolescencia en Liverpool.

Aunque Sir Paul ha invertido unos 200 millones de dólares en propiedades, entre ellas una residencia en Nueva York, y ha coleccionado obras de arte (Picasso, Renoir), cuando no está en gira el músico prefiere permanecer en Peasmarsh, en la campiña de Sussex, donde vivió con su primera mujer, Linda, y sus cuatro hijos.

Pese al asesinato de John Lennon, McCartney se ha mantenido siempre accesible al público, y no anda custodiado por decenas de guardaespaldas. Mills en cambio reclamaba para ella y su hija equipos de seguridad durante las 24 horas del día.

“Mis hijos mayores tuvieron poca seguridad. Todos fueron a escuelas locales del Estado. No creo que sea saludable para un niño tener seguridad las 24 horas, 7 días por semana. Los separa de sus compañeros y los vuelve un objeto de curiosidad. Esos niños viven en jaulas doradas”, dijo McCartney al juez, según consta en el sumario.

Además, financieramente, Sir Paul se recuperará muy fácilmente del divorcio: los 24,3 millones de libras que pagará a su ex mujer los podrá recuperar con tan solo un acuerdo para poner el catálogo de los Beatles en la tienda de Apple en la Red, iTunes. Acuerdo que, según la prensa británica, es inminente.

Y para remachar, tras el muy lucrativo contrato que suscribió el año pasado con la cadena Starbucks para su último album, el ex Beatle ya está siendo cortejado por grandes discográficas.

Mientras tanto, sus fans sólo esperan que, así como el genial cantante y compositor estadounidense Bob Dylan compuso, tras su

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