Un nuevo gesto de amistad hacia los hebreos.

Por Andrea Tornielli

La reciente decisión de modificar la oración de Viernes Santo en la antigua liturgia preconciliar liberada de Motu proprio por Benedicto XVI -Summorum Pontificum- provocó la reacción de las autoridades del mundo hebreo, quienes consideraron que el cambio no fue suficiente para cancelar expresiones catalogadas como ofensivas.

En realidad, lo que quedó escrito en la oración para el Viernes Santo es la petición a Dios de que conceda también la luz de la fe a los hebreos, quienes no reconocen a Jesucristo.

Entonces, resulta una oración muy similar a las muchas que se hacen para pedir al Señor por otras personas, y les conceda el don de creer. Es claro que, a oídos de los hebreos, esto puede pasar como una actualización de la teología de la “asimilación” y puede recordarles siglos de persecución contra ellos a manos de los cristianos.

En realidad el viejo texto solo contenía expresiones ya presentes en la Escritura de las cartas de san Paolo. En la modificación hecha por el Papa, se canceló algo que hacia referencia a la ceguera de los hebreos que no tienen fe.

Lo que probablemente sucedió es que este cambio no fue bien presentado y explicado, y con ello logró un resultado contrario al buscado por el Papa y sus colaboradores: las autoridades del pueblo hebreo, de Italia y el mundo coincidieron en afirmar que no era suficiente y que la oración aun significaba un verdadero retroceso en el diálogo entre hebreos y cristianos.

Es claro que quienes así se expresaron olvidaron aclarar que se trata de una oración utilizada únicamente para un día al año, y que es usada por católicos tradicionalistas que siguen el viejo rito preconciliar liberado por Benedicto XVI, es decir, sólo un pequeño grupo de personas.

Como ya es sabido, la oración normal para el Viernes Santo, de la liturgia post-conciliar que se reza en todas las iglesias del mundo, no tiene nada en su texto que sea contestado por los hebreos.

En consideración a estas polémicas, Benedicto XVI decidió en estos días añadir dos nuevas etapas en su viaje a los Estados Unidos, que tendrá lugar entre el 15 y el 21 de abril, y visitará Washington (ahí se encontrará con el presidente George W. Bush) y Nueva York, donde hablará en la sede de las Naciones Unidas.

La información aun es reservada, pero ya está confirmado que el día 17, al final del encuentro interreligioso que tendrá en el “John Paul II Cultural Center” de Washington, Benedicto XVI se irá a la cercana “Polish National Room” para expresar un mensaje para el “Pesach”, la Pascua hebrea.

Y el día 18, con la debida anticipación al inicio del Shabbat, el Papa partirá a la sinagoga “East Park Synagogue” del rabino Arthur Schneier, donde convivirá con la comunidad judía y le dejará como regalo una copia de un manuscrito hebreo de la Biblioteca Vaticana.

Como se ve, el Papa quiere hacer un esfuerzo para recuperar el contacto con los hebreos. Se sabe que pretendía ir a Israel, para visitar la Tierra Santa, -donde ya ha sido invitado en muchas ocasiones- pero aun no se puede programar la visita por la difícil situación entre la Iglesia católica y el gobierno de Israel para solucionar los problemas jurídicos y administrativos.

También es claro que la situación de tensión y de guerra entre israelíes y palestinos hace mas difícil de realizar al sueño del Papa, quien mas que cualquier otro ha presentado en su teología la importancia de la raíz hebrea de la fe cristiana. (Notimex) (El autor es periodista italiano y vaticanista)

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