Viernes Santo en Guatemala sin tacos mexicanos

Guatemala.- Las autoridades guatemaltecas buscan preservar intactas sus costumbres durante la Semana Santa y para ello prohibieron incluso la venta de tacos mexicanos durante las masivas procesiones en la ciudad de Antigua Guatemala.

Con esta disposición, los 250 mil visitantes que se esperan para este viernes santo sólo podrán ingerir alimentos tradicionales de la cuaresma guatemalteca, pues tampoco habrá pollo frito, hamburguesas, pizzas y ni otros productos de franquicias extranjeras.

Los asistentes disfrutarán de antojitos típicos como empanadas, churros, melcochas, batidos, buñuelos, atoles, tortillas con carne al carbón, café hervido, panitos, chichitos (tamales), pepitorias, chancacas, enchiladas, rellenitos, torrijas y muéganos.

La comunidad católica de Antigua Guatemala y el gobierno de esa ciudad colonial, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1979, pretenden así conservar los rasgos que han dado fama internacional a su peculiar conmemoración de la Semana Santa.

Cada año las procesiones, con enormes plataformas conocidas como “andas” en las que se “pasean” figuras religiosas, recorren las principales calles de Antigua Guatemala sobre las coloridas alfombras de aserrín y flores se extienden por varios kilómetros.

Para el cardenal Rodolfo Quezada Toruño tales actividades reflejan el esplendor de la espiritualidad del pueblo católico de la ciudad, antigua capital del país centroamericano y ubicada 45 kilómetros al oeste de la actual capital nacional.

Las “andas” son plataformas de madera fina que miden más de 10 metros de largo y son llevadas en hombros por casi un centenar de devotos conocidos como “Cucuruchos”, vestidos con túnicas moradas y blancas de las que sobresale el “capirote”, un gorro picudo y largo.

Las procesiones más grandes llegan a contar con más de cinco mil devotos cargadores, quienes se turnan para llevar el “anda” al hombro cada cierta tiempo durante el recorrido, a un paso lento que puede durar más de 12 horas.

La procesión de Jesús Nazareno de la Caída es la más grande, su plataforma cuenta con 90 “brazos” y en cada uno se coloca un cargador. Participan unos cinco mil 400 “hermanos”, quienes meses antes por medio de una ofrenda compran su derecho a cargar la imagen.

El representante de la Hermandad de La Merced, Víctor Manuel Reyes, dijo que se coordinaron con las autoridades locales y de Turismo para atender a los más de 250 mil visitantes que se espera, pues “nos interesa que la Semana Santa tengan contenido evangelizador”.

El presidente de la Hermandad de Santa Ana, Sergio Contreras, señaló por su parte que la procesión se realiza desde hace cientos de años en tiempos de la Colonia española.

Las procesiones avanzan sobre las alfombras, que son elaboradas sobre las calles por vecinos, familias o agrupaciones con flores de colores, frutas de la estación y aserrín, y cuya función es evitar el contacto de las imágenes con el mundo de lo profano.

El experto en estudios folclóricos Celso Lara explica que, según la tradición, “el suelo es para los hombres que habitan la Tierra y si un santo lo roza entra en pecado”.

Las alfombras, cuyos orígenes en Antigua Guatemala se remontan a 1595, requieren para su montaje horas de trabajo y considerables recursos económicos.

“En la actualidad, las alfombras forman parte de la cultura guatemalteca y se han adaptado a la vida de los habitantes, tomando formas magníficas que no se comparan con ninguna que se elabore en otras partes del mundo”, indica Lara.

Los cortejos son acompañados por una banda de músicos que interpreta temas sacros y marcan el lento compás de los cargadores de las pesadas “andas”.

Las comidas y bebidas de la temporada son una parte importante de la tradición y por ello la determinación de las autoridades de permitir sólo la venta de alimentos típicos

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