Crisis entre Ecuador y Colombia tuvo a la OEA entre la espada y la pared

WASHINGTON (AFP) – La crisis que se desató entre Ecuador y Colombia por un operativo militar colombiano en territorio ecuatoriano tuvo a la OEA entre la espada y la pared esta semana, cuando su asamblea de cancilleres tropezó una y otra vez hasta alcanzar un pronunciamiento de compromiso que salvó a la institución de un fracaso.

Luego de la operación militar lanzada por Colombia contra la guerrilla de las FARC en territorio de Ecuador el pasado primero de marzo, la OEA se convirtió en el escenario por excelencia para buscar una salida al problema que llevó a Quito a romper relaciones con Bogotá, y a movimientos de tropas hacia las fronteras ecuatoriana y venezolana.

Primero fue una resolución de embajadores consensuada con dificultades tres días después del episodio, y luego, el pasado lunes, un pronunciamiento de los cancilleres de la región, que llegó después de que los presidentes Alvaro Uribe de Colombia y Rafael Correa de Ecuador -también el venezolano Hugo Chávez- se dieran la mano durante una cumbre del Grupo de Río en República Dominicana.

En el seno de la Organización de Estados Americanos, Ecuador no logró la “condena” explícita que quería para las acciones colombianas, pero sí el “rechazo” del continente al operativo militar lanzado sin su consentimiento para abatir al número dos de las FARC, alias ‘Raúl Reyes’. Quito también se llevó un pedido de disculpas de Bogotá.

La sesión consultiva de cancilleres que tuvo lugar el lunes 17 de marzo en Washington, logró un compromiso de último minuto sobre una resolución. Lo hizo después de una jornada completa de idas y vueltas, de más de seis propuestas de textos para que la región se pronunciara sobre la crisis, y de una reunión que estuvo siempre más cerca del fracaso que del éxito.

La cita terminó pasadas las dos de la mañana locales del martes (06H00 GMT), con pequeños grupos de trabajo reunidos en la OEA buscando un salvavidas para el encuentro, mientras muchos cancilleres caminaban por los pasillos mirando sus relojes, preocupados porque tenían que retrasar sus vuelos.

Fue el canciller brasileño, Celso Amorim, quien con una intervención de último minuto, evitó que el encuentro naufragara y dio el golpe de timón necesario para que la OEA llegara a buen puerto.

El balance del secretario general de la organización, José Miguel Insulza, es no obstante positivo.

“La OEA queda bien porque aplicó el derecho interamericano”, expresó Insulza en declaraciones a periodistas el jueves.

“Si no somos capaces de aplicar la Carta de la OEA, la Carta Democrática Interamericana (…) perdemos” vigencia, reconoció.

Aunque la reunión terminó con los cancilleres aplaudiendo de pie tras aprobarse la resolución de dos páginas y nueve puntos, la organización y el propio texto fueron blanco de críticas de algunos de los participantes.

Venezuela, que en los últimos años ha cuestionado reiteradamente a la OEA, denunció a través de su canciller Nicolás Maduro, que “el gobierno de Estados Unidos estaba entorpeciendo” las discusiones durante todo el día.

“Aquí está la OEA demostrando sus limitaciones históricas”, expresó Maduro cuando el cónclave de cancilleres no lograba consensuar una resolución.

Estados Unidos por su parte, aprobó la resolución al igual que las demás naciones del continente, pero manifestó sus reservas sobre el punto del texto que resolvió “rechazar la incursión” colombiana en Ecuador, por considerar que “no toma en cuenta” algunas disposiciones de la OEA y de las Naciones Unidas.

A pesar de que Quito dio por superada la crisis con Bogotá, el gobierno ecuatoriano todavía mantiene rotas las relaciones diplomáticas.

La OEA seguirá involucrada en la búsqueda de una salida completa al incidente, con la creación de una “unidad” especial para monitorear el cumplimiento de los acuerdos existentes entre Colombia y Ecuador en la zona fronteriza.

Insulza adelantó que prevé anunciar las características de es

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