“Olviden Mayo del 68!”: Cohn-Bendit, uno de sus impulsores, 40 años después

PARIS (AFP) – Al tiempo que Francia se prepara para conmemorar el 40 aniversario de la revuelta de Mayo del 68, para uno de sus impulsores, el ahora presidente del grupo europeo de los Verdes, Dany Cohn-Bendit, la consigna es muy clara: “Olvídenla”.

“Dany, el Rojo y el Verde”, como es apodado, está pasando unos días en París para atender a la prensa. “Doscientas peticiones de entrevistas procedentes del mundo entero”, explica su representante.

El encuentro con la AFP tiene lugar en el Flore, un célebre café del prestigioso barrio parisino de Saint-Germain-des-Près, donde floreció el existencialismo.

“Mi consigna es olviden Mayo del 68”. ¿Por qué? “¡Porque se ha acabado! Fue extraordinario, formidable, cambió nuestras vidas, cambiamos la vida… pero no vamos a volver al tema eternamente”, recalca Cohn-Bendit, con un cierto tono de hastío.

Incluso su idea era escapar a Estados Unidos para ahorrarse la conmemoración del 40 aniversario, el 22 de marzo, de la mecha que encendió la revuelta: la ocupación por unos 300 estudiantes, entre ellos Cohn-Bendit, de un edificio administrativo de la facultad de Nanterre, a las afueras de París, para protestar contra el arresto de unos compañeros opuestos a la guerra de Vietnam.

Pero el eurodiputado cambió de idea cuando escuchó al presidente francés, Nicolas Sarkozy, pronunciar la frase “¡Hay que liquidar Mayo del 68!”, durante su campaña electoral de 2007.

“Es culpa de Sarkozy. Si no hubiera pronunciado ese discurso necio… A partir del momento en que empieza a decir sinsentidos, no podemos salir corriendo y dejarle todo el terreno”, asegura.

Cohn-Bendit defiende la “herencia positiva” de Mayo del 68, como los derechos de la mujer, la aceptación de la homosexualidad, la autonomía de los hijos…

Del icono del 68, fundador del “Movimiento del 22 de Marzo”, que arengaba a las masas y se enfrentaba a los antidisturbios, hay volúmenes enteros. Pero ¿qué se sabe de cómo vivía su día a día ese joven de 23 años?

“Mi madre murió en 1965, mi padre, un poco antes”, confía. “A los 17 años, tenía un apartamento para mí solo, que mis padres habían alquilado” cuando se instalaron en Francia en los años 30, explica.

Apátrida hasta los 18 años, escogió entonces la nacionalidad alemana de sus padres, que eran de origen judío, para evitar el servicio militar francés.

Evoca sus días en Nanterre, donde estudiaba. “Vivíamos en tribu, nos desplazábamos de un lugar a otro juntos. Era una vida colectiva de la mañana a la noche, con reuniones y manifestaciones”, recuerda.

“La gente quería apropiarse de su vida, por lo que se apropiaba de una calle, de una fábrica, pero no del poder”. prosigue. Ejemplo: “La policía había levantado la protección de los ministerios”, pero “nadie quería tomarlos, ¡no interesaban!”.

Mirando hacia atrás, Cohn-Bendit también saca conclusiones del presente. “Hay una responsabilidad política y moral de mi generación sobre el terrorismo”, dice. “Si se juntan todas las tonterías dichas por el movimiento, su fraseología revolucionaria y todo eso, la locura tercermundista terrorista puede justificarse en este marco”, reflexiona.

Para el eurodiputado, como “tonterías” de la época, está la lucha “por la libertad en nombre de la revolución cultural” o el hecho de llamar a los antidisturbios SS en referencia a la policía nazi. “No es muy inteligente”, admite.

Expulsado de territorio francés, se instaló en Alemania y se unió a los Verdes en 1984, antes de convertirse en diputado del Europarlamento en 1999. En junio de ese año, encabezó la lista ecologista por Francia en las elecciones europeas y logró un excelente resultado (9,72% de los sufragios).

El joven revolucionario es ahora padre de un adolescente, Bela, de 17 años, que utiliza el pasado de su progenitor como “una provocación”. “Cada vez que discutimos, cuando trata de negociar, me dice: tú, en el 68, no habrías escuchado. Así que yo hago lo que quiero”, confie

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