Richardson apoya a Obama porque “puede unir a Estados Unidos”

El gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, el político hispano de más alto rango en el país, otorgó el viernes su respaldo a Barack Obama para la nominación presidencial demócrata, al considerar que él puede unir al país.

“Obama será un gran e histórico presidente, que puede traernos el cambio que tan desesperadamente necesitamos al conjuntarnos como nación aquí en casa y con nuestros aliados en el exterior”, enfatizó Richardson.

El gobernante también consideró que Obama puede restaurar la imagen de Estados Unidos en el mundo.

“Necesitamos un presidente que nos una como nación de forma que podamos confrontar los urgentes retos que tenemos en casa y en el exterior” insistió Richardson al criticar “las desastrosas políticas de los últimos siete años” y la necesidad de reconstruir la economía.

El gobernador de Nuevo México, hizo público su apoyo al senador por Illinois, al presidir juntos este viernes un acto de campaña en Portland, Oregon.

El respaldo político de Richardson era buscado agresivamente por Obama y su contrincante la senadora Hillary Clinton a lo largo de las últimas semanas, luego que el ex congresista y ex secretario de Energía abortara sus propias aspiraciones presidenciales.

Richardson, quien es ampliamente popular y respetado en la comunidad hispana, tardó en decidir su apoyo, al asegurar tener “un enorme respeto por ambos candidatos”, Obama y Clinton.

Sin embargo, el discurso de Obama el pasado martes en Philadelphia en el que hizo un llamado a terminar el “impase racial” en este país, parece haber inclinado al gobernador a tomar una decisión a favor del senador por Illinois.

Richardson, quien calificó el discurso como histórico en el que “nos habló como adultos”, dijo haber sido como hispano estadounidense “particularmente tocado por sus palabras”, al destacar estar preocupado por la persistente división racial en este país.

Explicó que como hispano estadounidense “he estado preocupado por la reciente satanización de los inmigrantes”, en especial los hispanos.

Los crímenes de odio contra los hispanos están aumentando como resultado directo de ello, indicó

“Ahora en tiempos económicos difíciles, la gente busca chivos expiatorios y temo que la gente continuará explotando nuestra diferencia racial y ponga la culpa en otros que no sean como ellos”, consideró.

El “senador Obama ha iniciado una discusión en este país que ha estado muy postergada en la que rechaza la política de colocar raza contra raza”, afirmó Richardson en su discurso de apoyo.

“El (Obama) entiende claramente que sólo uniendo a la gente, que sólo superando nuestras diferencias, podremos todos tener éxito como estadounidenses”, resaltó.

“Sus palabras son las de un líder valiente, inteligente e inspirador, que entiende que una casa dividida contra sí misma no puede permanecer y tras casi ocho años de (mandato del presidente) George W. Bush, necesitamos desesperadamente un líder así”, dijo.

Richardson, nacido en California de madre mexicana, utilizó su buen español para recalcar a los millones de hispanos en este país que Obama “es un hombre que nos entiende y nos va a respetar”.

El gobernador tiene el potencial de ayudar a Obama, con el electorado hispano, que hasta ahora ha sido lento en responderle y se ha abocado a respaldar la candidatura de Clinton.

Su apoyo a Obama, es significativo también al considerar la estrecha relación que Richardson ha tenido a lo largo de los años con Clinton, al haber sido parte del gabinete de su esposo el ex presidente William Clinton.

Analistas políticos no descartan que en caso de que Obama llegue a la Casa Blanca, Richardson pueda ocupar de nuevo una posición en el gabinete.

El gobernador por Nuevo México, cuenta con una amplia experiencia en el ámbito internacional al haber servido en múltiples ocasiones como emisario para abogar por presos o rehenes políticos y favorecer el dialogo con naciones como Corea del Norte, Cuba, Sudan y Afganistán.

También ha servido como embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas.

Richardson nació en Pasadena, California en 1947, hijo de la mexicana María Luisa López Collada y del banquero estadounidense William Blaine Richardson, quien trabajo varios años en México para el Citibank.

Bill Richardson creció en la ciudad de México, pero a los 13 años se traslado a Boston para asistir a la secundaria y preparatoria y después a la universidad Tufts en Massachusetts, donde se graduó en Ciencias Políticas para luego sumar una maestría en leyes y diplomacia

A finales de los años 70, Richardson escogió el estado de Nuevo México para lanzar su carrera política aprovechando su amplia población hispana.

Richardson es visto como una figura clave para llevar votos latinos a las filas de Obama, quien ha sido arrollado por la senadora Hillary Clinton en la conquista del voto latino en la mayoría de estados del país.

Hillary ha ganado el voto latino en estados como California, Nueva York y Texas en proporción de dos a uno sobre Obama, mientras que el senador afro americano sólo ha obtenido una mayoría del voto latino en Illinois y Virginia.

Aunque las restantes 10 elecciones primarias no incluyen estados con una alta proporción latina, el apoyo de Richardson puede ayudar en la elección general en caso de que Obama resulte el nominado presidencial del Partido Demócrata.

Richardson, ex legislador en la Cámara de Representantes, había buscado sin éxito la candidatura presidencial Demócrata, con base en una campaña centrada en su oposición a la guerra de Irak y en su habilidad como negociador en temas de política exterior.

Pero sus aspiraciones presidenciales atrajeron poca atención, incluido entre el electorado hispano, lo que desembocó en versiones de que en realidad buscaba posicionarse como posible compañero vice presidencial del nominado Demócrata, lo cual ha negado.

Richardson abandonó la carrera presidencial en enero pasado. Otro de los aspirantes presidenciales John Edwards no ha expresado su apoyo ni a Barack Obama ni a Hillary Clinton.

Además del apoyo entre el electorado hispano, Richardson es uno de los 796 súper delegados del Partido Demócrata.

Obama tiene hasta el momento 1,621 de los 2,025 delegados para asegurar la nominación Demócrata, de los cuales 208 son súper delegados, mientras que Clinton acumula 1,479 delegados de los que 237 son súper delegados.

No obstante, un sondeo de Gallup mostró la víspera que la senadora por Nueva York aventajaba al senador por Illinois por 48 contra 43 por ciento.

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