Cumple 12 días la protesta agrícola en Argentina y aún no hay diálogo

BUENOS AIRES (AFP) – La masiva protesta contra los impuestos a la exportación agroganadera en Argentina cumplió doce días este lunes sin signos de debilitamiento ni indicios de una próxima salida negociada, dado que el gobierno declaró que no dialogará “bajo presión”.

“El Gobierno tiene decidido no dialogar en situaciones de presión como nos encontramos en este momento”, dijo este lunes el ministro de Justicia, Aníbal Fernández, en la víspera de una reunión de las organizaciones que conducen la protesta.

Sus declaraciones se produjeron al cabo de una jornada tensa por el riesgo de enfrentamientos entre agricultores que bloquean rutas y camioneros que, convocados por su sindicato, afín al gobierno, anunciaron que no tolerarían que les impidan el paso.

Como ocurrió varias veces desde que el 13 comenzó el lock out, hubo este lunes algunos incidentes aislados con camioneros que llevaban productos agropecuarios y no se les permitió continuar.

También se supo que un distribuidor de carne fue herido el sábado con un cuchillo por un huelguista en la ciudad de Chivilcoy (170 km al oeste de Buenos Aires), por no sumarse a la medida, pero fue un hecho aislado, no producto de un choque entre grupos organizados como se temía, y el agresor fue detenido.

Este lunes hubo también pedidos de algunos gobernadores de establecer un canal de diálogo para superar el conflicto.

Juan Schiaretti, gobernador de la provincia de Córdoba (centro), escenario de las principales protestas junto con Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Tucumán, reclamó un “diálogo sin condicionamientos” para superar el conflicto.

El martes las cuatro organizaciones del campo que lideran el lock out definirán los próximos pasos, fortalecidas por la masividad de la protesta, que según afirman sus dirigentes puede extenderse a Mendoza y Corrientes.

La rebelión agroganadera explotó luego de que el gobierno anunciara hace dos semanas un aumento de 35% a 44% en el tributo a las ventas externas de soja y porcentajes impositivos móviles según la variación de precios de los granos.

Hasta ahora, piquetes de agricultores, a veces con centenares de miembros, interceptan con sus tractores el tránsito en más de 30 puntos de la fértil pampa húmeda, y si bien dejan seguir viaje a la mayoría de los vehículos después de entregar folletos, impiden el paso de camiones cargados con productos del campo.

La tensión creció desde el domingo cuando cerca de algunos de esos lugares se formaron a su vez grupos de camioneros bloqueando la carretera con sus vehículos bajo la consigna de “si no pasamos no pasa nadie”.

En Ceibas (200 km al norte de la capital), un empalme de rutas del Mercosur, cientos de camioneros acamparon para “garantizar el paso”, según Pablo Moyano, jefe del sindicato del sector e hijo del líder de la oficialista Confederación General del Trabajo (CGT), Hugo Moyano.

El sábado, el presidente de las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Mario Llambías, denunció ante el Ministerio de Justicia que en Ceibas se congregaron personas “presuntamente armadas”.

El presidente de la Sociedad Rural de San Pedro (160 km al norte), Raúl Víctores, afirmó que seguidores de Moyano “están en la zona y acá puede ocurrir un desastre, porque los productores están armados y la gente está incontrolable: han venido con escopetas a defenderse”.

Sin embargo, este lunes los agricultores de la zona evitaron Ceibas y organizaron sus bloqueos en otras localidades cercanas, con lo que lograron un efecto similar, y los dos grupos no entraron en contacto.

Hubo asimismo una profusión de declaraciones políticas sobre la protesta que aumentó el debate público y alimentó la tensión.

La Gendarmería (policía de fronteras) impidió este lunes que unos 300 productores agropecuarios bloquearan el túnel subfluvial que une las ciudades de Paraná y Santa Fe (500 km al norte de Buenos Aires), a través del río Paraná, también importante para el tráfic

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