En desuso el “Módulo de la Muerte” en Guatemala

Por Pablo Palomo Reyna

Guatemala.- El “Módulo de la Muerte”, instalado en una cárcel para ejecutar a los condenados a la inyección letal, continuará sin uso una vez que el presidente Alvaro Colom rechazó la iniciativa para reactivar la pena capital en Guatemala.

Con la negativa del Ejecutivo para restituir las ejecuciones, unos 43 reos en la antesala del llamado “Módulo o Pabellón de la Muerte”, salvaron su vida mientras se resuelve la situación jurídica.

Colom argumentó que el proyecto para reactivar la pena de muerte, suspendida desde el año 2000, era inconstitucional. Con el veto, la iniciativa retornará al Legislativo para que los diputados retomen su análisis.

El proyecto, aprobado por el Congreso Nacional en febrero pasado, pretendía restituir al mandatario la facultad de conceder o rechazar el perdón a los reos condenados a muerte.

La pena de muerte se aplica en delitos de secuestro y asesinato, ejecución extrajudicial, parricidio y violación calificada (si la víctima tuviera menos de 10 años de edad).

Luego que el preso es condenado en todas las instancias de la justicia guatemalteca, el último recurso es conseguir el perdón presidencial, el cual permite cambiar la aplicación de la inyección letal por la pena máxima de 50 años de prisión.

El “Módulo de la Muerte” fue construido por la Dirección General del Sistema Penitenciario -dependencia del Ministerio de Gobernación-, luego de que por ley, se cambió el método de fusilamiento.

El recinto fue construido en julio de 1997 con una inversión de 80 mil dólares, en un sector aislado de la Granja Penal Pavón, prisión situada en la zona de barrancos del municipio de Fraijanes, a unos 25 kilómetros de la capital.

El vocero del Sistema Penitenciario, Nery Morales, dijo a Notimex que el “Módulo” fue pintado y acondicionado el pasado 16 de febrero, a fin de que estuviera listo por si se ratificaba alguna de las condenas de muerte.

El lugar fue supervisado a principios de marzo por varios diputados.

Luego de 13 años en que Guatemala abolió de facto la pena de muerte, los campesinos Pedro Castillo y Roberto Girón fueron llevados al paredón la madrugada del 13 de septiembre de 1996.

La ejecución, con tiro de gracia incluido, se realizó en terrenos de la Granja Penal Canadá, del sureño departamento de Escuintla. Fue la última vez que se cumplió la pena de muerte por fusilamiento.

Los dos reos, campesinos analfabetas y ebrios consuetudinarios, fueron condenados a morir al ser encontrados culpables del secuestro, violación y asesinato de la niña Sonia Marisol Alvarez García, de cuatro años de edad, hecho ocurrido en abril de 1993.

La televisión abierta, amparada en la libertad de expresión, difundió las imágenes del momento en que Castillo y Girón eran pasados por las armas y, agonizantes, recibían cada uno el tiro de gracia en la nuca, disparado por el jefe del pelotón.

La crudeza de las escenas -transmitidas y narradas en directo por televisión y la radio- llevaron al gobierno y a los legisladores a realizar una modificación en el método de ejecución y lo cambiaron, a principios de 1997, por la inyección letal.

El 10 de febrero de 1998, se aplicó por primera vez al múltiple asesino Manuel Martínez Coronado, también labriego e iletrado. Fue cuando se estrenó el “Módulo de la Muerte”. El presidente Alvaro Arzú (1996-2000) le negó el indulto.

Martínez Coronado fue encontrado culpable de la matanza -perpetrada el 16 de mayo de 1995-, de siete miembros de una familia, incluidos cuatro niños, por una disputa de tierra.

Amnistía Internacional (AI) afirmó entonces que el sentenciado fue víctima de “un juicio que no cumplió las normas internacionales de imparcialidad procesal”.

La organización internacional además rechazó el argumento de la justicia local de que sustituir los fusilamientos por la inyección letal tuvo el fin de “humanizar” el castigo y acabar con el “espectáculo” del paredón.

“Todos los métodos de ejecución son espantosos y pueden fallar. La i

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