Salvadoreños conmemoran 28 aniversario de asesinato de arzobispo Romero

SAN SALVADOR (AFP) – Centenares de salvadoreños participaron este lunes en una colorida procesión para conmemorar el 28 aniversario del asesinato del arzobispo Oscar Arnulfo Romero, a quien consideran “la voz de los sin voz”, a manos de escuadrones de la muerte en 1980.

Tras una misa oficiada por varios sacerdotes, la procesión partió de la capilla del hospital La Divina Providencia, en el sector noroeste de la ciudad, donde fue asesinado Romero de un disparo al corazón.

Abanderado de una iglesia con opción preferencial por los pobres y por denunciar la injusticia social y la represión militar vigente en El Salvador, Romero fue asesinado al atardecer del 24 de marzo de 1980 por un francotirador contratado por la ultraderecha.

“Debemos de retomar el papel profético dejado por monseñor Romero y los demás mártires”, exclamó Gilberto Robles, un sacerdote que llegó de la diócesis de Chalatango, en el norte del país.

La procesión estaba encabezada por feligreses que sostenían una gigantesca pancarta que mostraba en el fondo la catedral de San Salvador con una imagen de Romero y con la inscripción de una de sus frases: “si me matan resucitaré en el pueblo salvadoreño”.

Otra pancarta que sostenían miembros de las llamadas Comunidades Eclesiales de Base, que llegaron de San Ramón (periferia norte de San Salvador) rezaba: “Romero, el pueblo ya te hizo santo”.

“Para nosotros monseñor Romero ya es un santo. El proceso de canonización tarda en el Vaticano, pero para nosotros monseñor ya es un santo porque ofrendó su vida por los pobres”, declaró a la AFP Edith Ramírez, de la comunidad Pueblo de Dios en Camino de San Ramón.

La causa para beatificar a Romero se inició a nivel local el 24 de marzo de 1994 y luego en 1996 pasó a Roma, donde el expediente se encuentra demorado en la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe a la espera de pasar a la Congregación para la causa de los Santos.

La estudiante italiana Anita Carriero, quien realiza un trabajo de tesis en la comunidad de San Bartolo, en el sector este de la capital, se declaró “impresionada” por el trabajo del extinto arzobispo a quien calificó de “hombre valiente que impuso a la iglesia una óptica diferente comprometida con la verdad”.

Durante la procesión y por altoparlantes instalados en un vehículo se podían escuchar fragmentos de diferentes homilías de Romero.

Activistas de la llamada Juventud Romerista, con camisetas azules y blancas y con el rostro de Romero también se desplazaron durante la procesión. Tras detenerse en el monumento a las víctimas de la guerra civil salvadoreña (1980-1992), la procesión que era vigilada de cerca por la Policía, culminó en la cripta de la céntrica catedral capitalina donde reposan los restos de Romero.

Una comisión de La Verdad, creada por la ONU, en 1993 culpó como autor intelectual del asesinato de Romero al mayor del ejército Roberto D’Aubuisson.

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