Virulento choque de Kirchner con agricultores por paro y cortes de rutas

BUENOS AIRES (AFP) – La presidenta de Argentina, Cristina Kirchner, criticó con dureza el masivo paro nacional de agricultores y aseguró que no cederá a ninguna extorsión, en un discurso la noche del martes rechazado por los huelguistas que marcó una nueva escalada del conflicto de 13 días.

“No me voy a someter a ninguna extorsión”, advirtió la mandataria en un acto en la Casa de Gobierno, en el cual se esperaba que rompiera el silencio que mantenía desde el inicio de la protesta de miles de productores.

Los agricultores reaccionaron airadamente ante las palabras de Kirchner y ratificaron que seguirán la huelga por tiempo indeterminado, en declaraciones registradas por la televisión, apostada en los ‘piquetes’ (bloqueos) de carreteras claves del transporte del Mercosur.

El titular de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, responsabilizó a Kirchner “por lo que pueda suceder en las rutas”.

“Esto es muy grave. Eligió el camino de la confrontación. Me pregunto qué viene después de esto, el estado de sitio y la represión”, estimó el dirigente.

Las palabras de la mandataria también fueron rechazadas — al son de las cacerolas — por centenares de personas que se congregaron la noche del martes en la Plaza de Mayo y diversas esquinas de los barrios más acomodados de la zona norte de la capital argentina.

“No nos están cobrando impuestos para que el país crezca. Nos están robando. La gente del campo se mata para trabajar y a fin de mes viene el Gobierno y le saca la mitad de lo que ganó”, dijo Nicolás (28 años) a la AFP mientras gritaba “Delincuentes” en la Plaza de Mayo, donde se reunieron unas 300 personas.

En su intervención, Kirchner comparó los cortes de carreteras de los productores con los que protagonizaron miles de pobres y desocupados en la crisis de 2001: “Ahora vemos los piquetes de la abundancia”, ironizó e insistió en que el campo fue el sector de mayor rentabilidad de los últimos años.

La jefa de Estado defendió la política agropecuaria oficial, en particular el incremento de los impuestos a las ventas externas de soja y afirmó que los productores siempre están dispuestos a socializar las pérdidas pero nunca las ganancias.

Poco antes del discurso, las cuatro entidades que nuclean a todos los productores agropecuarios habían ratificado la huelga por tiempo indeterminado, en rueda de prensa.

Los dirigentes reiteraron que están dispuestos a dialogar, pero la condición es que quede sin efecto el aumento de 35 a 44% del gravámen a la exportación de soja, que detonó la rebelión.

Los dirigentes aclararon que en las rutas sólo se interrumpirá el paso a los camiones cargados de productos agroganaderos pero no a los “altamente perecederos” como la leche y aclararon que se va a levantar la cosecha.

El alzamiento tiene como foco principal a la rica Pampa húmeda, la fértil región central del país, tercer exportador mundial de soja y el primero en aceites y harinas de oleaginosas.

El valor de la nueva cosecha de soja, considerada ‘el oro verde’ del siglo XXI, fue estimado en 24.000 millones de dólares, en tanto que las exportaciones del grano alcanzarán unos 13.000 millones.

Sobre un total de medio millón de agricultores en todo el territorio, millares de ellos están montando guardia en las rutas, entre ellas la 14, llamada del Mercosur, por donde transitan los camiones con mercancías de Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil.

Los piquetes comenzaban este martes a provocar faltantes de carne, lácteos y otros alimentos en las góndolas de almacenes y supermercados de esta nación de casi 40 millones de habitantes.

La carne es un producto vital en la mesa de los argentinos, que consumen al año y por persona 74 kilogramos de carne vacuna.

“Estamos en un círculo cerrado, sin diálogo”, se lamentó Luciano Miguens, líder de la Sociedad Rural, que agrupa a los 10.000 productores más ricos.

En tanto, las poderosas exportadoras de

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