Perú respalda desabastecimiento de aceite en Bolivia

La ministra peruana de Comercio Exterior y Turismo, Mercedes Aráoz, ha colocado a su gobierno al lado de las empresas aceiteras que persiguen la desestabilización del gobierno de Bolivia. De paso, ha situado el interés de supuestas empresas peruanas que operan en Bolivia por encima del interés nacional de ese vecino país, dejando ver que las operaciones del “mercado” deben priorizarse aún durante un período de emergencia.

Queda en claro la identificación de Aráoz  con acciones destinadas a socavar al gobierno de Evo Morales.

Bolivia enfrentaba el desabastecimiento de ciertos alimentos, incluído el aceite de soya.  Los campos de soya y las empresas aceiteras se hallan en los departamentos autonomistas, que en estos momentos plantean la división del país e incluso la creación de un nuevo país que también se llamaría Bolivia. 

El descabellado plan no tiene ningún respaldo por parte de gobiernos cercanos como los de Brasil, Argentina, Ecuador, Chile, Uruguay, o Paraguay, además de Venezuela.   La OEA y la UE piden diálogo y soluciones pacificas, en lugar de brabuconerías secesionistas. Sí cuenta el plan, sin embargo, con el apoyo de EU, que quiere enterrar a los movimientos de izquierda en Suramérica. 

A la misma vez, toma lugar en el norte de Argentina una reunión de cabecillas de derecha bolivianos e intenacionales, incluyendo algunos personajes anti-latinoamericanos de EU, con el claro propósito de coordinar sus esfuerzos.

El aceite de soya es en Bolivia producto de exportación tanto como de consumo local.  Este año, los productores han incrementado sus ventas al exterior drásticamente, haciendo escasear localmente un producto necesario para la cocina, de esta forma creando un motivo de descontento popular.   Según el gobierno, los productores venden el aceite en Bolivia a precios superiores a los de Chicago.

El gobierno decretó la suspensión de la exportación del aceite como manera de cumplir con la demanda local y controlar la inflación en los alimentos.  Los productores secesionistas han puesto el grito en el cielo, en base a pretendidos derechos de buscar ganancias máximas en la exportación aunque ello atente contra el interés nacional.  Como parte de su reacción, han impulsado el bloqueo de las carreteras internacionales.

En este contexto, sale Aráoz a defender a los productores de aceite.  Como que a la vez declara, contradictoriamente, que Perú no se mete en asuntos internos de otros países, busca justificarse diciendo que ciertas empresas peruanas–no las nombra, ni da mayores datos–se habían establecido en Bolivia buscando negocios en la soya, intimando que su preoupación es por las empresas de su país.  Asevera la ministra que Bolivia debió haber consultado con Perú antes de responder a su emergencia.

¿Que quiere decir por “haber consultado”? Quiere decir que Bolivia no tenía razón de responder a una emergencia nacional sin antes pedirle permiso al gobierno de Alán García, y que debió haber puesto el supuesto interés de las anónimas empresas peruanas relocalizadas por encima del interés nacional boliviano.  Y ésto, aunque reconoce que Bolivia “es  una fuente menor de abastecimiento” de aceite para Perú. 

Tiene que ser bien conocido para la ministra de Comercio Exterior que las fuerzas autonomistas pretenden romper en pedazos a Bolivia con la anuencia de aliados extranjeros de derecha, y que los mismos buscan desabastecer el país de alimentos y atizar la inflación para generar un descontento popular.  

Al aliarse con ellos, y al defender los intereses particulares de los empresarios autonomistas por encima de los intereses nacionales, se
inmiscuye en los asuntos internos de Bolivia y se sitúa de lleno con la
derecha conservadora y racista de Bolivia. 

¿Representa la ministra el pensamiento de su presidente Alán García? Si éste no desmiente las declaraciones de la primera, quedará Perú
comprometido contra Bolivia, a diferencia de los demas países regionales pero a tono con la política de Washington.   

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