Argentina: sigue el paro del campo y peligra diálogo abierto con gobierno

BUENOS AIRES (AFP) – La decisión de los productores agrícolas argentinos de prolongar la huelga hasta mediados de semana ponía el domingo en riesgo el encuentro pautado para el lunes con el gobierno, que se resiste a dialogar bajo presión y podría aplicar severas medidas para evitar que falten alimentos.

Centenares de productores argentinos mantuvieron el fin de semana los bloqueos de rutas estratégicas para la circulación de mercaderías, aunque permitían el paso de alimentos perecederos y leche, para evitar que lleguen podridos a los mercados mayoristas, como sucedió la semana pasada.

En centenares de nutridas asambleas, los agricultores ratificaron la continuidad hasta el miércoles del paro, que transcurre su decimoctavo día, pese a la advertencia de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner de que no cedería a la presión.

“Volver al paro era lo único que no tenían que hacer. Ya lo dijo claramente la Presidenta: el paro es un obstáculo para el diálogo”, advirtió el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en declaraciones a Clarín el domingo.

Fernández se reunió el viernes durante unas seis horas con representantes de las cuatro entidades más importantes del campo, luego de la suspensión de la medida de fuerza.

Sin embargo, la tregua duró solo 24 horas porque ante la falta de acuerdo, los gremios reanudaron el paro.

“Lamento profundamente que a pocas horas de iniciado el diálogo entre el gobierno y los dirigentes agropecuarios, se resuelva volver a cortar las rutas” dijo el ministro del Interior, Florencio Randazzo.

Randazzo afirmó en un comunicado que el gobierno espera “que mañana (lunes) se reanude e diálogo con la responsabilidad que esta situación impone”.

Por su parte, la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias reafirmó “su vocación de diálogo” y “agradeció el masivo apoyo de los productores”, en un comunicado de prensa.

Además, las entidades reclamaron “la normal circulación de productos lácteos y sus derivados y la flexibilización del tránsito de otros productos perecederos, como frutas y hortalizas”.

El paro consiste en no comercializar granos y carnes y el objetivo es que el gobierno deje sin efecto el incremento del 35% al 44% dispuesto el 11 de marzo al impuesto a las exportaciones de soja, que fue el detonante del conflicto.

En el primer contacto con el campo, el gobierno propuso un paquete de medidas que garantizaría la rentabilidad de los pequeños y medianos productores mediante un sistema de compensaciones y reintegros.

Las entidades lo consideraron insuficiente e insistieron en que, como mínimo, se dejara sin efecto el aumento del gravamen por 90 días.

Uno de los problemas que más preocupa en la Casa Rosada es la falta de alimentos, que comienza a ser visible en las góndolas de los supermercados de las grandes ciudades, además del aumento de precios por la falta de oferta.

Las autoridades advirtieron que si continúa la escasez de productos de primera necesidad, se aplicará la Ley de Abastecimiento que prevé fuertes multas y penas de entre 90 días y cuatro años de prisión.

En diferentes puntos del país, algunos productores arrojaron naranjas en la ruta, y derramaron y distribuyeron gratuitamente leche, mientras que criadores avícolas denunciaron que tuvieron que matar más de un millón de ‘pollos bebés’ por falta de alimento.

La mitad de los cultivos de Argentina corresponde a la soja y la nación sudamericana es la mayor exportadora del grano del mundo, enviando 13.000 millones de dólares anuales a China, India, el sudeste de Asia y Europa.

El conflicto ya ocasionó problemas en los embarques del ‘oro verde’ en el puerto de Rosario (300 km al norte), el polo cerealero más importante del país.

El gobierno justifica la medida en la necesidad de frenar el “boom sojero” por el fuerte aumento de los precios internacionales, en desmedro de otros cultivos como el trigo y el maíz, y la ganadería.

You must be logged in to post a comment Login