Hija de desaparecidos anhela condena de sus apropiadores en Argentina

BUENOS AIRES (AFP) – María Eugenia Sampallo Barragán, hija de desaparecidos y robada al nacer en la dictadura argentina (1976-83), dijo que anhela la máxima condena para sus apropiadores, a quienes querelló en un inédito juicio que culminará este viernes cuando un tribunal dicte sentencia.

Esta mujer de 30 años recuperó su identidad en 2001 merced a un análisis genético que reveló la verdad, que le había sido ocultada durante 24 años por la pareja que la crió luego de anotarla como hija propia, y les inició juicio en 2004.

“Con este juicio, Eugenia busca que las cosas se llamen como son, por eso se habla de apropiadores y no de adopción”, explicó a la AFP su abogado, Tomás Ojea Quintana, quien pidió 25 años de cárcel para los tres acusados ante un tribunal oral federal de Buenos Aires.

Por su denuncia, en el banquillo están María Cristina Gómez Pinto y Osvaldo Rivas, la pareja apropiadora, y el ex capitán del ejército José Berthier, acusado de haber arrancado a María Eugenia de los brazos de su madre, quien dio a luz en 1978 en una maternidad clandestina de la dictadura.

Cuatro días antes de escuchar la sentencia, María Eugenia dijo sentirse “bien, tranquila y muy contenta” por haber llegado a esta instancia judicial, en el primer proceso por robo de bebés iniciado por la víctima directa.

Sin sed de venganza pero clamando justicia, la jóven rechazó que se hable de quienes la robaron y criaron como de “padres adoptivos, padres del corazón o simplemente padres”, al advertir que “el rol que cumplieron está determinado por la perversión”.

“No siento nada por mis apropiadores, ningún vínculo directo me une a ellos”, de quienes se alejó apenas cumplió 20 años sin conocer aún su origen, aseguró María Eugenia en una rueda de prensa.

“Una persona que robó a un recién nacido, que le ocultó que fue robado, que tal vez secuestró o torturó a sus padres, que lo separó de ellos y de su familia a conciencia, que le mintió siempre respecto de sus orígenes, que lo maltrató y humilló, no puede saber sentir el amor filial”, agregó.

Estudiante de Letras, María Eugenia Sampallo es el caso 88 de hijos de desaparecidos que recuperaron su identidad, dentro de un universo de 500 bebés robados en la dictadura. Dos de ellos son actualmente legisladores oficialistas.

“Nuestras vidas están llenas de lágrimas, pero apuesto en este momento más a la reflexión que a las lágrimas”, dijo la mujer.

A su lado en la rueda de prensa, Estela Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, destacó el coraje “casi heroico” de la jóven.

‘Abuelas’, el organismo que desde hace 30 años trata de recuperar los bebés robados, fue donde María Eugenia pudo reencontrarse con su abuela materna, Azucena de Barragán, hoy de 80 años, y empezar a reconstruir su historia.

Sampallo espera que los jueces reconozcan en el fallo que el robo de bebés fue una práctica sistemática del terrorismo de Estado en el marco de un plan para “destruir al oponente político”.

“El robo de bebés, la apropiación de niños nacidos durante el cautiverio de sus padres o secuestrados junto a ellos, es un delito de lesa humanidad y entendemos que ya es hora de considerar su gravedad en estos términos y dejar de minimizar su impacto”, advirtió Sampallo.

El juicio le permitió también reivindicar a sus padres, Mirta Mabel Barragán y Leonardo Rubén Sampallo, dos de los 30.000 desaparecidos de la dictadura.

Trabajadores, delegados sindicales y militantes de un minoritario Partido Comunista Marxista Leninista, los padres de la jóven fueron secuestrados y llevados a centros clandestinos de detención, en uno de los cuales nació María Eugenia en 1978, en un día que aún no puede precisar.

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