Periodistas mexicanos bajo fuego

Un grupo de periodistas mexicanos de medios informativos fronterizos describieron este jueves un estado de “guerra” contra la prensa mexicana por parte del crimen organizado, en especial de los traficantes de drogas.

“Estamos en una guerra”, relató el editor adjunto de los diarios Frontera de Tijuana y La Crónica de Mexicali, Jorge Morales Borbón, en el foro del Centro Woodrow Wilson sobre la violencia contra periodistas en México.

“Ahora los reporteros deben traer chaleco antibalas”, destacó el periodista en su presentación.

Borbón relató que los reporteros cuentan también con un “manual de seguridad” para las coberturas para saber qué hacer en casos de balaceras o intentos de secuestro. “Nos hemos aprendido a cuidar”, resumió.

Morales Borbón, quien colaboraba con el diario El Imparcial cuando desapareció el reportero Alfredo Jiménez Mota, consideró que en este momento no hay “garantías suficientes” en México para hacer una cobertura informativa del crimen organizado.

César René Blanco Villalón, co-editor del semanario Zeta de Tijuana, cuyo padre y director José Blanco Ornelas sobrevivió un atentado por parte del narcotráfico, señaló que la violencia contra su medio ha provocado que todas las investigaciones aparezcan sin firma.

Aunque Blanco dijo que la presencia del ejército en Baja California ha sido positiva, indicó que es necesario poner en marcha la idea de su padre de que los medios mexicanos compartan su información y la publiquen conjuntamente para evitar que el crimen los singularice.

Blanco Villalón lamentó que su publicación tenga el récord de periodistas muertos en México por su trabajo. Otro de sus editores Héctor Félix Miranda, conocido como “El Gato Félix”, cumple este mes 10 años de haber sido asesinado.

Daniel Rosas, editor ejecutivo del diario El Mañana de Nuevo Laredo, un diario que fue objeto de ataques con granadas por su política editorial, coincidió en que existe un clima de violencia “muy fuerte” contra los periodistas en México desde hace varios años.

Rosas señaló que la violencia que afecta en particular a Nuevo Laredo ha empujado a que miles de familias abandonen el estado y muchas de ellas decidieran mudarse a Estados Unidos.

Arturo Sarukhán, el embajador de México en Washington, reiteró el compromiso del presidente Felipe Calderón con la libertad de prensa y expresión, pero reconoció que “no hay duda que resta mucho por hacer”.

“En particular, la oficina del fiscal especial es todavía una institución relativamente nueva que necesita consolidarse y obtener las herramientas necesarias para ejercer sus deberes con efectividad”, precisó el diplomático.

Joel Simón, director del Comité para la Protección de los Periodistas, destacó la importancia de que en México se aprueben reformas legales para acabar con la impunidad de los crímenes a periodistas en México.

Entre éstas planteó la necesidad que se realicen investigaciones paralelas entre las autoridades federales y las locales sobre ataques a la prensa, pero los tres periodistas mexicanos coincidieron que es una idea que difícilmente será aprobada.

NOTIMEX

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