Hoteles de Varadero, puertas abiertas y precios inalcanzables para cubanos

VARADERO, Cuba (AFP) – Desde el mar turquesa de Varadero donde se baña cada verano, Jorge Sánchez contempla los grandes y modernos hoteles, abiertos a los cubanos hace una semana por el Gobierno de Raúl Castro, pero inalcanzables por sus precios.

“Con los 500 pesos cubanos (22 dólares) que gano al mes, es imposible alojarme, pero estoy seguro que ese día va a llegar”, declara optimista este economista de cerca de 30 años a la AFP.

Desde 1959 la Revolución de Fidel Castro terminó con las playas exclusivas y las abrió a todos los cubanos, pero con la crisis económica de los años 1990, comenzó el desarrollo acelerado del turismo internacional y la prohibición de hospedaje a los nacionales.

Junto con una decena de amigos Jorge pagó una excursión de un día a Varadero, 150 km al este de La Habana, para presenciar “con sus propios ojos” el ingreso de los cubanos a los hoteles de “la playa mas hermosa del mundo” según la promoción turística, tras el levantamiento de la prohibición.

En un rápido recorrido por varios de los grandes hoteles (18.000 habitaciones sobre 20 km de playa) que administran cadenas internacionales como Sol Meliá, Barceló, Riu, Iberostar, Hotetur, Globalia, SuperClub, Blau, Accor y Sandals, un periodista de la AFP no encontró huéspedes cubanos.

Con divisas (pesos convertibles, 1,08 dólar) los cubanos podían hasta ahora disfrutar de los servicios hoteleros, pero no hospedarse, una medida que se justificó desde 1996 por la escasez de habitaciones, y alegando que rompía con la igualdad social.

“Esperábamos mucho más movimiento, que llegara mucha gente, pero no sucedió, es que no hay dinero”, comentó una empleada de una cafetería del centro de Varadero, donde se ubican los hoteles más económicos.

El salario medio en Cuba es de 408 pesos (17 dólares), que sirve para pagar alquiler, transporte y servicios, así como una subsidiada pero insuficiente canasta básica que hay que complementar en las tiendas en divisas.

Los cubanos adquieren la divisa comprándola en las casas de cambio, como remesas de sus familiares en el exterior, propina en las instalaciones turísticas, y estímulo en las empresas estatales.

La habitación más barata de Varadero cuesta 41 dólares la noche (100 dólares todo incluido).

“Es muy caro, aunque vale la pena”, dijo a la AFP una pareja que pasó de miércoles a sábado en “Los Delfines”, uno de los hoteles del centro, donde una docena de habitaciones fueron rentadas este fin de semana por cubanos, según un empleado del hotel.

“Eso sí, la hemos pasado de maravilla, la atención fue excelente”, apuntó el padre de familia que no quiso dar su nombre.

Hacia el norte de la península de Hicacos, donde están los más lujosos hoteles, una habitación sencilla cuesta 183 dólares la noche: no se avistaban huéspedes locales.

Algunos cubanos se aventuraron como “observadores” y entraron dubitativos a los grandes hoteles. Para su asombro los empleados los trataron gentilmente, como a los extranjeros.

“Son clientes iguales que los extranjeros, tenemos que tratarlos igual de bien”, dijo Juan Eugenio, barman de “Playa de Oro”.

Desde hace unos pocos años, las empresas estatales premian a sus mejores trabajadores con hospedajes y algunas capacidades son reservadas para lunas de miel. Según cifras oficiales, 750.000 personas tuvieron esa posibilidad en 2006, para lo cual el Estado invirtió 57 millones de dólares.

Como parte de las nuevas medidas los cubanos también pueden rentar autos, alquilar teléfonos móviles y comprar equipos electrónicos como DVDs, hornos microondas y computadoras.

“Ahora vamos a ver cuándo nos dan la opción de viajar… pero esa llega”, añadió Juan Eugenio, refiriéndose a otro de los reclamos que los cubanos hacen a su nuevo presidente.

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