Bolivia: regiones opositoras insisten en referendo resistido por el Gobierno

LA PAZ (AFP) – Los gobernadores de cuatro departamentos bolivianos insisten en realizar en mayo referendos para dotarse de autonomía, pese a una orden judicial en contrario y el rechazo del gobierno del presidente Evo Morales, en una tensa situación que ha llevado a la Iglesia y países amigos a buscar una mediación.

“El diálogo tiene que ser después del referéndum del 4 de mayo”, anunció el poderoso prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, al cabo de una cita con la jerarquía eclesiástica, posición interpretada por algunos medios como un estancamiento de las gestiones que llevan adelante la Iglesia, la OEA y un grupo de países amigos: Brasil, Argentina y Colombia.

La posición de los prefectos de Santa Cruz (este), Beni (noreste), Pando (norte) y Tarija (sur) fue expuesta largamente a los obispos con quienes las autoridades se reunieron hasta la medianoche del lunes.

En coincidencia con la inflexible posición de los prefectos, el canciller brasileño, Celso Amorim -que evaluó la problemática boliviana in situ el fin de semana-, llamó desde Brasilia a un “diálogo sin condiciones” entre la oposición y el gobierno.

“Que haya un diálogo sin condiciones, en que todos los aspectos, incluso los más difíciles estén sobre la mesa”, dijo Amorim.

El cardenal Julio Terrazas, que encabezó la reunión con los prefectos, consideró que en este caso “no debemos apresurarnos, para que las soluciones no sean cosas coyunturales”.

“Para el país -enfatizó- es importantísimo buscar una paz duradera, no barnizar las soluciones, sino llegar realmente allí donde el pueblo quiere que lleguemos, para que de una vez y para siempre podamos levantarnos y caminar juntos”.

Costas, que lidera el grupo de prefectos disidentes, coincidió en que “hay que buscar soluciones y certidumbre en el país” y convino en “buscar un encuentro para sentarnos (a negociar con el gobierno) cuando estén dadas las condiciones en una misma mesa”.

La realización del referendo en Santa Cruz, el 4 de mayo, sin interferencias del gobierno -que considera la consulta ilegal- parece ser una de esas condiciones.

Para distender la situación, el vicepresidente de la Nación, Alvaro García, planteó el lunes hacer más flexible el recorte de la distribución de los recursos provenientes del impuesto a los hidrocarburos (IDH), medida exigida por los prefectos.

Sin embargo, la propuesta fue considerada tardía por voceros de las prefecturas.

García se preguntó si “no será que, no importa lo que hagamos, la soberbia y la actitud cerrada e intransigente se va a a mantener”.

En medio de ese panorama, la Iglesia Católica dijo en un comunicado que existen “sectores radicales que obstaculizan el proceso de diálogo y consenso y que pueden desembocar en confrontaciones con consecuencias imprevisibles de dolor y de muerte”.

“La situación va empeorando peligrosamente”, concluyó.

“Por eso como pastores, fieles a nuestra vocación de servicio al encuentro y reconciliación y paz entre todos los bolivianos, nuevamente hacemos un vehemente llamado al diálogo”, añadió el boletín.

Bolivia se encuentra dividida entre un gobierno central que pretende imponer una Constitución de corte indigenista y que es considerada como ilegítima por la oposición, y seis de las nueve regiones, que pretenden autonomía económica y política frente al poder central.

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