Siguen Clinton y Obama con sacudidas en sus equipos de campaña

La dimisión del principal estratega de la campaña de la aspirante presidencial demócrata Hillary Clinton es apenas la más reciente de una continua sacudida de asesores incómodos o que han cometido tropiezos al galope de la contienda electoral.

Mark Penn, quien también es presidente del gigante de relaciones publicas Burson-Marstseller, dimitió tras la polémica causada por su reunión con la embajadora de Colombia para discutir sobre el TLC con Estados Unidos, al que se opone Clinton.

La indiscreción de Penn, quien temporalmente se quitó el sombrero de asesor de Clinton para colocarse el de publirrelacionista, provocó la percepción de un conflicto de interés, ya que mientras su jefa rechaza el acuerdo, al mismo tiempo él ganaba dinero promoviéndolo.

Su salida se produjo en momentos que Clinton aventaja al senador afroamericano Barack Obama en una encuesta nacional de CNN/Opinión Research con 49 por ciento contra 42 por ciento, pero se trata de un margen menor a los 11 puntos porcentuales de la semana pasada.

Antes, la campaña de Obama había sufrido un revés similar cuando su asesora de política exterior declaró al tabloide The Scotsman que Hillary Clinton era un “monstruo” capaz de hacer cualquier cosa con tal de ganar la presidencia de Estados Unidos.

“Hice declaraciones inexcusables que no tienen nada que ver ni con mi admiración por la senadora Clinton ni con el espíritu, tenor y propósito de la campaña de Obama”, señaló entonces Power.

La dimisión ocurre cuando la campaña de Obama se quejaba de que el equipo de Clinton decidió recurrir a ataques “negativos” para apuntalar sus posibilidades de ganar las elecciones primarias restantes para obtener la nominación demócrata a la Casa Blanca.

Power generó también polémica cuando puso en duda la posibilidad de que Obama cumpliera con su plan de retirar a las tropas de Irak en un plazo de 16 meses. Las declaraciones fueron resaltadas por la campaña de la senadora por Nueva York.

Pero no fue el único traspié de la campaña de Obama, pues a principios de marzo pasado un memorando confidencial del gobierno de Canadá sobre la supuesta posición real del senador sobre el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) desató una disputa con su rival demócrata.

Obama, el puntero de la carrera por la nominación presidencial demócrata, sostuvo durante el debate de Ohio que debe usarse el “martillo” del posible retiro del acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá, a menos que los dos últimos países acepten su renegociación.

Pero Austan Goolsbee, asesor de la campaña de Obama, habría declarado a diplomáticos del consulado de Canadá en Chicago que la postura del aspirante “debía ser vista como posicionamiento político, más que una articulación clara de planes políticos”, según el memo.

Goolsbee aceptó haber hablado con los funcionarios canadienses, pero negó haber usado la expresión que se le atribuye. La campaña de Obama sostuvo que, en todo caso, Goolsbee habló a título personal y no en representación del senador de Illinois.

Aunque Goolsbee mantuvo su empleo, la campaña de Hillary Clinton aprovechó la controversia para presentar a Obama como una persona de doble cara.

La campaña de Clinton también ha realizado reacomodos de su equipo, incluida la sustitución de su ahora ex jefa de campaña, la hispana Patty Solís-Doyle por la afro-americana Maggie Williams.

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