La policía de Rio quiere mejorar su imagen y causar menos víctimas

RIO DE JANEIRO (AFP) – Las fuerzas de élite de la policía de Río, criticadas por tener el gatillo fácil en sus operaciones en las favelas, quieren mejorar su imagen ante la población, recurriendo cada vez mas a armas no letales.

En 2007, solamente en el estado de Rio, 1.260 personas fueron asesinadas por la policía en enfrentamientos con narcotraficantes, cifra que aumentó 18,5% con respecto a 2006. Estas operaciones, que también causan víctimas entre civiles, son denunciadas por organizaciones de defensa de los derechos humanos como una “exterminación de los pobres”.

Para oponerse a estas críticas, la prensa fue invitada a asistir al empleo de armas no letales (balas de goma, granadas enceguecedoras, ensordecedoras, de humo) durante un simulacro de toma de rehenes en una favela donde la población se oponía a la policía y se declaraba a favor de los secuestradores.

La demostración se desarrolló en la amplia sede de la sociedad Condor, la única empresa brasileña de fabricación de este tipo de armas, en Nova Iguaçu, en la zona norte de Rio.

El secretariado de Estado de la seguridad pública precisó el jueves a la AFP que la policía de élite testeaba esas armas antes de que las mismas equiparan los 1.500 autos de la policía de la ciudad.

“Nuestra idea es utilizar el arma letal si fuera necesario pero, mientras no lo sea, utilizar armas incapacitantes. Esto salvará vidas de la población y de nuestros hombres”, aseguró el teniente Marcelo Corbage del batallón de operaciones especiales de la policía militar (BOPE), vestido con su uniforme negro adornado por una calavera.

Esta unidad se hizo famosa en Brasil por la película “Tropa de Elite”, uno de los más grandes éxitos taquilleros desde su estreno en octubre. Esta película, Oso de Oro en el festival de Berlín de febrero, revela los métodos de intervención a veces muy violentos de este batallón en las favelas.

Estos barrios pobres, que se extienden sobre todas las colinas de Rio y hasta los lejanos barrios periféricos, son por lo general dominados por los narcotraficantes que se aprovechan de la ausencia del estado.

Pero desde hace un año, el nuevo gobernador de Rio Sergio Cabral declaró la guerra a estas pandillas potentemente armadas y prometió recuperar el orden. “La sociedad de Rio de Janeiro no acepta más (esta situación). Poner fin al crimen organizado, salvar a la población de las favelas, es nuestro objetivo”, había destacado a fines del año pasado el gobernador, aliado político del presidente Luiz Inacio Lula de Silva.

Hace una semana, diez miembros de pandillas fueron asesinados por la policía durante una operación anti-droga llevada a cabo en dos favelas vecinas, en el oeste de Rio. El miércoles, tres traficantes murieron en un enfrentamiento con la policía en una favela cerca del centro de la ciudad.

Las ONG estiman que el elevado número de muertos es causado por el hecho de que la policía de élite está equipada con armas de guerra inadecuadas para las intervenciones en las favelas.

La organización pacifista Viva Rio aprueba de este modo el programa de armas no letales, pero teme, sin embargo, que ocurran graves errores.

“Nadie puede estar en contra de las armas no letales pero hay que saber utilizarlas ya que pueden provocar graves secuelas. La policía debe estar bien entrenada y los fabricantes deben mejorar su calidad”, afirmó a la AFP Antonio Rangel Bandeira, portavoz de esta ONG.

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