Sorpresivo coletazo de crisis con Colombia causa remezón militar en Ecuador

QUITO (AFP) – El presidente de Ecuador, Rafael Correa, relevó el miércoles al ministro de Defensa tras denunciar la infiltración de la CIA en los cuerpos de inteligencia, en un inesperado coletazo de la crisis con Colombia que también precipitó el inminente retiro de tres jefes militares.

La tensión por la ruptura de relaciones con Bogotá cambió de rumbo cuando el mandatario, molesto por la actuación de los servicios secretos, descabezó al ministro Wellington Sandoval en medio del malestar de la cúpula castrense, que le pidió audiencia para tratar “frontalmente” la supuesta injerencia estadounidense.

Correa nombró en el cargo a su hasta ahora secretario particular Javier Ponce, quien de entrada anunció que ajustará la cooperación con Estados Unidos al tenor de las denuncias sobre la intervención de la CIA.

“El valor de hablar de la intromisión de la CIA en nuestro país, lejos de ocasionar el rompimiento de vestiduras, debe ser una oportunidad para continuar ajustando la cooperación internacional con los objetivos nacionales”, afirmó Ponce, el cuarto ministro de Defensa en el gobierno de Correa.

En medio de la tirantez entre la cúpula militar y el mandatario, el viceministro de Defensa, Miguel Carvajal, denunció que un helicóptero militar de Colombia que estaba artillado incursionó el miércoles en Ecuador, anticipando que el hecho podría constituir un nuevo “incidente fronterizo”.

Añadió que ante la incursión “despegó uno o dos aviones (de la Fuerza Aérea) para hacer un sobrevuelo de reconocimiento”.

Asimismo se conoció el relevo del comandante de la Policía, general Bolívar Cisneros, y el pedido de baja (retiro) del general Héctor Camacho, y de los comandantes del Ejército, general Guillermo Vásconez, y de la Fuerza Aérea, general Jorge Gabela.

“Ha sido cuestionada la institución, no existe la confianza y es por eso que pongo a disposición del presidente mi cargo”, precisó Vásconez.

Antes del remezón militar, Correa había destituido al jefe de inteligencia del Ejército, coronel Mario Pazmiño, por omitir información sobre el ecuatoriano Franklin Aisalla, abatido en el bombardeo colombiano del 1 de marzo contra las FARC en Ecuador que fracturó las relaciones con Bogotá.

Según el presidente, la inteligencia servía a la CIA y, por intermedio de ésta, al gobierno colombiano, que supo primero que Quito de la presunta relación de Aisalla con el número dos de las FARC, Raúl Reyes, también muerto en la acción militar junto con otras veinte personas incluidos cuatro mexicanos.

“Cortaremos todo eso y tendremos servicios de inteligencia ecuatorianos (…) no para servir a potencias extranjeras, y por intermedio de ellos para servir al agresor de nuestro país”, dijo Correa el sábado.

En esa misma línea, su nuevo ministro de Defensa anunció “cambios en las cúpulas” para renovar el sistema de inteligencia y “robustecer las formas de cooperación entre nuestros países del sur, de modo de contar pronto con un sistema de defensa regional del sur”.

El gobierno intenta sortear el malestar de los oficiales sin todavía haber definido un restablecimiento de relaciones con Colombia pese a los buenos oficios de la OEA, que envió esta semana una misión a ambos países para tratar de afinar una solución.

El canciller de Colombia, Fernando Araújo, dijo por su parte que Bogotá está dispuesta restablecer “cuanto antes” los nexos con Quito. “Desde el punto de vista colombiano, no hay ningún inconveniente para restablecer las relaciones de inmediato”, apuntó.

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