Muertos y suicidas por la guerra de Irak.

Por Rafael Alvarez Cordero

En ésta columna he hablado de los terribles costos de la guerra, en especial de la guerra de Irak. Al revisar lo que ha ocurrido a todas las guerras, “justas” o no, encontramos que el número de individuos que sufre por la guerra supera con mucho a los muertos, porque nadie contabiliza las familias destrozadas, los hogares rotos, los niños huérfanos, las mujeres solas, la depauperación de las economías familiares y tantas cosas más.

En la guerra de Irak, iniciada sin razón y sin motivo por el capricho de un presidente que se cree iluminado y la ambición de un vicepresidente ávido de petróleo, los números son para marearse:

Se calcula, según fuentes de CBS, que han muerto más de 665 mil civiles en Irak, que han perdido sus hogares más de dos millones de iraquíes, que han emigrado cerca de dos millones y medio, y entre la tropa norteamericana, ya superaron la cifra de 4 mil muertos, así como más de 30 mil heridos e inválidos.

Pero hay un rubro del que no se habla, y que tiene una enorme importancia, el de los suicidios.

Se dice que el suicida deja su cadáver en el closet de su hogar, porque el impacto que produce en la familia es indeleble, el dolor de un suicidio es mucho mayor que el de una muerte por enfermedad o accidente, y en este rubro vale la pena ver ciertos números.

En los Estados Unidos, donde se llevan unas cifras bastante adecuadas, el número de suicidios ha aumentado año con año; tan solo en el año 2004, según los datos, se suicidaron en Norteamérica 32 mil individuos, de ellos, ­el 20 por ciento son veteranos de la guerra!, y la cifra sigue aumentando.

En el frente de batalla en Irak y Afganistán, los comandantes ven con preocupación cómo aumenta el número de suicidios y accidentes autoinflingidos; sí, ante la presión de la guerra y el convencimiento de que están luchando inútilmente, muchos soldados se suicidan y otros más se producen heridas para salir del campo de batalla.

El número de suicidios, que en promedio es de 9.8 por cien mil individuos, entre los soldados sube a 17.5 por cien mil; tan solo en 2007 se suicidaron 121 soldados en el frente.

Pero en la retaguardia, al regresar a sus hogares, los miles de veteranos sufren lo que se llama “estrés postraumático”, y se calcula que en este momento más de 100 mil lo sufre, lo que representa 100 mil hogares en los que el peligro de agresión, depresión, alcoholismo, drogadicción, homicidio o suicidio, están y estarán presentes por mucho tiempo.

¨Podríamos entrar en la mente de un joven soldado, que lleno de entusiasmo y amor por su país se dirige a Irak a “defender la democracia y la libertad”, y que ve escenas atroces cuando sus compañeros masacran civiles, mujeres y niños, cuando los suicidas explotan bombas en las calles y los comercios, cuando de un momento a otro todo desaparece y sólo reina la muerte?

¨Podemos imaginar lo que pasa por su mente al ver a un compañero herido, mutilado o muerto sin razón y sin motivo?

Eso es el costo de la guerra de Irak, (de todas las guerras en realidad, pero más notable en ésta inicua invasión de la cuna de la civilización), vidas que pudieron ser productivas, hombres y mujeres que pudieron vivir alegres, pero que debido al estrés postraumático sólo encuentran la paz al dispararse un tiro en la boca.

Todo lo que hagamos para denunciar ésta iniquidad, para exigir que terminen ésta y otras guerras, será bienvenido en nombre de la humanidad. (Notimex) [email protected] (El autor es médico y escritor)

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